OPINIÓN: El Aute que se fue y el México que se queda

Luis Eduardo Aute se ha ido. Pero se queda. Su presencia y legado mundial tuvo en Puebla, en la BUAP, su particular expresión.

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Luis Eduardo Aute se ha ido. Pero se queda. Su presencia y legado mundial tuvo en Puebla, en la BUAP, su particular expresión.

La Semana de Luis Eduardo Aute se celebró en el Complejo Cultural Universitario; inició el 15 de marzo de 2010. Cerró el 20 de marzo con un concierto. Cada día una expresión diferente de sus vivencias.

Pintura, poesía, dibujo, cine y música, eran los mundos en los que se movía y vivía; en ellos vertió vivencias, conceptos, experiencias, percepciones y aportaciones.

Lo conocimos por su música. A él lo seducía la pintura; esta, le daba libertad. La música menos, ya que “requiere de más esfuerzo porque las palabras son a menudo escurridizas y traidoras” dijo.

Sembró y cosechó. Lo seguirá haciendo. Y la abstracción de su arte ha tenido y lo seguirá teniendo, manifestaciones locales.

Aquí, en Puebla, dijo:

“México es el país que más me apasiona, porque es el más fabulosamente surrealista que existe en el mundo: es un crisol de todo”.

Para la RAE, el Surrealismo es un: “Movimiento artístico y literario iniciado en Francia en 1924 … que intenta sobrepasar lo real impulsando lo irracional y onírico mediante la expresión automática del pensamiento o del subconsciente. Es lo irracional o absurdo.”

En correspondencia con la Real Academia Española, hablar de manera alocada, fuera de toda lógica, soltando por la boca lo primero que se nos ocurre en el hígado, los intestinos y las gónadas es surrealista.

La expresión oral irracional, el actuar que no corresponde a una propuesta elaborada y que sí obedece a impulsos que satisfacen al emisor pero que ofenden, lastiman o agreden al receptor es, sin más surrealista.

Apegado a la RAE.

Rescatado por Aute.

México es… fabulosamente surrealista…”.

Y Puebla no se queda atrás.

En ese concepto entran algunas expresiones públicas que hemos escuchado: vacunarnos con un plato de mole de guajolote o concebir que el COVID-19 solo ataca a los ricos. O que la fuerza moral impide el contagio.

Por decir lo menos.

Pero, la realidad nos demuestra que la política es así. Aute lo expresa con solvencia y certeza en una de sus canciones:

«Voy buscando la razón de tanta falsedad,
La mentira es obsesión y falsa la verdad,
¿Qué ganarán?, ¿qué perderán?,
Si todo esto pasará.
Es más fácil encontrar rosas en el mar”

Gracias Luis Eduardo Aute.

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