Este 21 de mayo de 2020, se cumplen cien años de la muerte de Venustiano Carranza, el principal impulsor de la Constitución mexicana de 1917.

A propósito de la fecha, el Consejo de la Crónica del Estado de Puebla presentó el proyecto Caminos de la Crónica que recuerda el paso de Carranza en Puebla, lugar donde fue asesinado.

Marco Antonio Díaz, cronista de Zihuateutla, narra que Carranza llegó a La Unión Zihuateutla un día antes de su muerte; en ese entonces, el presidente se hospedó en la casa de la familia Lechuga. De ahí, continuó su rumbo hacia Tlaxcalantongo.

Venustiano Carranza arribó a este lugar acompañado de un pequeño grupo de leales y fue aquí donde, la madrugada del 21 de mayo de 1920, hombres armados guiados por Rodolfo Herrero dispararon sobre la choza donde descansaba.

Crispín Montoto, cronista de Xicotepec de Juárez, señala que tras el asesinato, el cuerpo del presidente fue trasladado a Villa Juárez (hoy Xicotepec de Juárez) y permaneció ahí hasta el 23 de mayo.

Montoto dice que fue una situación complicada, ya que como se estaba persiguiendo a Carranza, la población de Villa de Juárez temía un nuevo ataque.

Así, el 23 de mayo, el cuerpo de Venustiano Carranza fue trasladado de Villa Juárez a Necaxa. Javier Romero, cronista de Juan Galindo, narra que el pueblo recibió al presidente en El Garitón, donde se le hizo un homenaje fúnebre y posteriormente, fue llevado en tren hacia la Ciudad de México.

La influencia de Carranza en Puebla

Estos hechos históricos han dejado en los municipios de la ruta de Carranza ciertas costumbres. Crispín Montoto cuenta que en Xicotepec de Juárez cada 21 de mayo se realiza una ceremonia y que la casa en la que se veló fue convertida en el Museo Casa Carranza.

Mientras que, en Tlaxcalantongo se encuentra una escultura de cuerpo completo, realizada entre la década de los setenta y ochenta.

El cronista Marco Antonio Díaz cuenta que en La Unión Zihuateutla existe un montículo en el cual las personas del lugar acostumbraban el 3 de mayo ir a dejar grandes cruces y flores en los ochenta. Pero, esta acción no estaba relacionada con la fiesta de la Santa Cruz, sino con Carranza, pues ahí descansó para continuar su ruta.

Venustiano Carranza Peniche, nieto de Venustiano Carranza, cuenta que la Revolución le costó a su abuelo el patrimonio y le dejó una posición económica difícil. Y, aunque el gobierno sucesor al su abuelo le ofreció a su familia una pensión, esta fue rechazada por escrito, firmando “sus eternos enemigos”.

Pide que los historiadores, especialistas y público tomen la figura de Venustiano Carranza como una referencia de lo que debe ser un político en México.

 

 

 

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POB/LFJ