Alejandra llegó a Hamburgo, Alemania el 14 de febrero, como parte del programa de empleo en la plataforma Aupairworld, donde una familia y una niñera deben "hacer match", para poder trabajar juntos después de pasar por varios procesos y entrevistas. La familia la hospedó y de pronto comenzaron una odisea, que no sabrían en qué momento o cómo iba terminar.

Una semana después viajó al sur de Alemania y días más tarde viajó a Austria. Las noticias respecto a la pandemia aún eran escasas, y se veía poco probable que llegara hasta ellos.

El primer fin de semana de marzo, regresando de Austria, la empresa donde trabaja la madre de la familia, le pidieron no ir a la oficina, que se debería quedarse en casa durante dos semanas, en cuarentena y haciendo home office, antes del "lock down" (cierre) de todo el país.

ALE LEMUS
Ale Lemus, en el Centro Histórico de Puebla, antes de viajar a Alemania. Foto: @carlosPRESS

Las primeras noticias que recibieron, hablaban de un evento masivo, justamente en Austria, donde un DJ con coronavirus, habría contagiado a gran parte de los asistentes. Ese parecía ser el punto de quiebre.

Las medidas de salubridad de Alemania, básicamente, eran que todo aquel procedente de Austria, debía hacer cuarentena, independientemente, de la parte donde proviniera.

Alejandra canceló un viaje a Berlín donde vería una exposición de Monet, primero a petición de la familia que la hospeda y, de todos modos, en ese momento el país, empezó a cancelar todo para todos.

La situación se complicaba aún más, la abuela de la familia padece cáncer y las medidas de seguridad y de salud para ellos eran todavía más estrictas, porque es una persona con doble riesgo.

El 12 de marzo se puede tomar como una fecha en la que empezó la verdadera cuarentena en el país. Aunque Alemania nunca prohibió las salidas en su totalidad, como lo hicieron otros países europeos; ella sólo había salido un par de veces al supermercado, para comprar víveres para los niños que cuida y algunos para ella.

De hecho las normas no eran de confinamiento, a nivel nacional se tenían ciertas medidas y cada estado podía ser un poco más estricto respecto a esas reglas.

El encierro

Plaza Elbphilharmonie Mirador en Hamburgo, Alemania
Plaza Elbphilharmonie. Mirador en Hamburgo, Alemania. Foto: Huskyherz/Pixabay.com

Aunque Alejandra era consciente de que iba a llegar a un país que no conocía, con gente con la que no estaba familiarizada, ahora sí se sentía sola; básicamente había llegado a un encierro. Además no ha dejado de preocuparle su familia en México, ha visto los contrastes y compara el sistema impecable de salud de Alemania con el que tenemos en México.

Sí hubo tales cierres, al punto que, solo supermercados o bancos permanecían abiertos y algo que le sorprendió, en una ocasión que tuvo que salir a hacer trámites, fue cómo las personas respetaba la distancia entre ellos, nadie estaba a menos de un metro y medio; de hecho en los supermercados no había más de 20 personas adentro.

Ya para finales de abril, las normas se fueron relajando un poco más. Ya se podían hacer algunos viajes, pero las fronteras seguían cerradas para el turismo. Solo se podía ingresar al país por parte de miembros de la comunidad económica europea y mostrando permisos o demostrando que el tránsito era por razones de trabajo.

Sola y...

Ale Lemus
Ale Lemus, en el zócalo de San Pedro Cholula, antes de viajar a Alemania. Foto: @carlosPRESS

Alejandra se ha sentido sola en varias ocasiones, no conoce a nadie, no sale, solo convive con la familia que la recibió para trabajar de niñera. Aunque su empleo solamente le exige 30 horas a la semana, por el confinamiento de todos modos está en la casa y con los niños, pareciera que trabaja más.

Se ha inscrito a cursos de alemán en línea, para tener algo que hacer y mitigar un poco la ansiedad, aunque reconoce que es muy difícil así. Además ha decidido trabajar en su interior, medita mucho, incluso se contactó e ingresó a un grupo budista para controlar miedos, enojos y frustraciones.

Ahora puede decir que acepta su presente y está más calmada, por ejemplo algo que le da mucha tranquilidad es que se fue con un seguro y que Alemania se encarga de ella en caso de tener algún padecimiento relacionado con la pandemia.

En realidad no está teniendo problemas económicos, porque al no salir no está gastando y teniendo ahora menos restricciones, solamente asiste a un muro de escalar que está cerca de donde vive, tomando en cuenta varias medidas de seguridad; por ejemplo, en lugar de usar magnesia en polvo, la utiliza líquida porque tiene alcohol. Además en el reglamento del sitio donde acude, está establecido que deben dejar una vía vacía entre cada escalador, para no estar tan cerca unos de otros.

Su familia alemana

ALEJANDRA LEMUS
Ale Lemus con los dos niños que cuida en Hamburgo, Alemania.

Nico, el papá, tiene su propia empresa de recursos humanos; tienen convenios con empresas para buscar vacantes. Viviana es la mamá y es abogada, al estar en Hamburgo que es un puerto muy importante, la mamá tiene dos trabajos, como independiente, dónde se encarga de manejar los contratos de compra-venta de barcos (la mayoría de carga) y también trabaja para una compañía naviera.

Alejandra cuida a dos hermanos: Tassilo de dos años y Valentín de 10 meses.

Se siente muy afortunada de vivir con la familia que tiene, desde el inicio se llevó bien con Viviana con quien suele hablar de arte libros comida y ciudades, de hecho el trato es como un miembro más de la familia. Incluso, a los dos niños que cuida les habla en español y ellos lo están aprendiendo muy rápido.

Alejandra está acostumbrada a remar contracorriente, la situación que vive en Alemania no la derrumba, porque parte de su experiencia en México siempre ha tenido que ver con buscar nuevas oportunidades y ver hacia delante. Alemania es simplemente una prueba más que con el tiempo superará con éxito.

 

 

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POB/JCSD

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