La composta es una alternativa para disminuir la cantidad de residuos que generamos en casa y que puede servir como un fertilizante natural para las plantas.

Es una mezcla de materiales orgánicos en el que los desechos se descomponen por medio de bacterias que están en el ambiente.

Si no cuentas con jardín para hacerla, puedes usar recipientes de plástico o de madera, mezclando los desechos orgánicos con hojas y tierra. A continuación, te dejamos unos tips para que comiences a hacer tu composta casera:

¿Cómo armar?

Ya sea en un hoyo en el jardín o en un contenedor, adecúa la compostera con rendijas que permitan la ventilación.

Para armar la compostera incorpora todos los elementos en capas entre 5 y 10 centímetros. Lo primero es armar una base con tierra, pon el material orgánico y cubre con hojas.

Repite el proceso hasta llenar la compostera. La clave es mantener el equilibrio entre la oxigenación y humedad, por eso, hay que revolver y regar una vez por semana.

Evita que la composta se seque para que no se llene de ácaros, hormigas u otros animales, o que se moje en exceso porque proliferan los hongos y despide mal olor.

Voltea la composta a los 15 días y luego cada semana. Cuida que la temperatura se mantenga entre los 50 y 60 grados centígrados. Si no aumentó el calor, voltea nuevamente y agrega tierra, agua, estiércol o residuos verdes.

Mantén un equilibrio entre material verde y seco. Adiciona tierra para que los microorganismos aceleren el proceso.

¿Qué materiales mezclar?

Materiales orgánicos: cáscaras de huevo, restos de verduras y frutas, residuos de origen animal –como huesos o piel– follaje, tallos frescos y hojas secas.

Para evitar accidentes, evita materiales de vidrio, metal, alambre, caucho o frutos con espinas.

Secos: hojas, tierra y estiércol.

Uno de los beneficios de la composta es que da a la tierra tres componentes básicos principales: nitrógeno, fósforo y potasio. Además de que brinda humedad al suelo, controla la erosión y ayuda a conservar el ambiente.

 

 

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POB/LFJ