El descubrimiento en la Cueva del Chiquihuite, en Zacatecas, de artefactos de piedra no reconocidos, fragmentos de hueso, restos de plantas y ADN ambiental, sugiere que los humanos llegaron al continente Americano 15 mil años antes de lo que se creía.

La cultura clovis es considerada la primera pobladora del continente con su aparición que data entre 11,250 y 10,600 a.C; con estos hallazgos se estima que América estaba poco poblada desde antes del Último Máximo Glaciar, hace 30 mil años aproximadamente.

Esta investigación es llevada a cabo por científicos de México y Reino Unido y publicada en la revista Nature.

El científico que encabeza la investigación es Ciprian Ardelean, arqueólogo de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ); y como coautores están tres investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH): Joaquín Arroyo Cabrales, codirector del Proyecto paleontológico en Santa Lucía; Alejandro López Jiménez, paleontólogo en Santa Lucía; e Irán Rivera González, investigadora de la Escuela Nacional de Antropología e Historia.

Controversia

La controversia de los descubrimientos es que algunos de los artefactos encontrados son demasiado simples, por lo que, los escépticos piensan que fueron creados por procesos geológicos y no por personas.

Sin embargo, Ciprian Ardelean, quien ha estado investigando la Cueva del Chiquihuite desde 2012, señaló que en este lugar hay casi 2 mil herramientas de piedra, de las cuales 239 tenían capas de grava con fecha de carbono de hace 25,000 y 32,000 años, contrario a lo que se cree que la población en América llegó hace 15 mil o 16 mil años desde Asia.

El investigador cree que la cueva fue visitada “ocasionalmente”, ya que son pocas las herramientas antiguas que se encontraron.

Francois Lanoë, arqueólogo y antropólogo de la Universidad de Tucson, Arizona, comentó para la revista Nature que, a pesar de que hay buen argumento para creer la antigüedad de la ocupación humana, los datos de la cueva son difíciles de interpretar, ya que las herramientas de piedra pudieron haberse desplazado a capas más profundas de la cueva por actividad geológica o biológica, o incluso, movidas por animales excavadores, lo que podría hacerlas ver más viejas de lo que realmente son.

Ardelean admite que sí existe la posibilidad de que algunas de las herramientas hayan podido desplazarse a capas inferiores; sin embargo, señala que las 239 herramientas más antiguas se encontraron debajo de una capa impenetrable de lodo formado durante la última edad de hielo, por lo que, al menos deberían tener esa edad. Además, insiste en que sí son herramientas, ya que cree que tienen marcas reveladoras. “Alguien estaba enseñando a alguien más en este sitio”, comenta.

Dichos artículos fueron investigados con rigurosos métodos de estudio en laboratorios de Dinamarca, Oxford (Reino Unido) y México (UNAM, INAH, ENAH), en las cuales se aplicaron muestras microscópicas de hueso, carbón y sedimentos en los que se conservaron polen y fitolitos, además de elementos químicos propios de la acción humana.

La evidencia

Ardelean indica que la temperatura de la cueva se mantiene en 12 grados, sin importar la época del año, eso sirvió de refugio para que los cazadores-recolectores se protegieran de las bajas temperaturas que fueron registradas antes del Último Máximo Glacial, favoreciendo la conservación del ADN ambiental.

En un segundo estudio –igualmente publicado en la revista Nature– Ardelean, el arqueólogo Thomas Higham y la arqueóloga Lorena Becerra-Valdivia de la Universidad de Oxford, compararon la evidencia de la Cueva Chiquihuite con datos de otros 41 sitios de Norte América y una región occidental llama Beringia y llegaron a la conclusión de que, en efecto, había pobladores en el continente desde antes de 16 mil años atrás.

 

 

 

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POB/LFJ