Es común ver en supermercados y tianguis frutas como melones, piña, papaya y sandías a la venta por mitades o rebanadas, debido al gran tamaño que tienen, sin embargo existen múltiples riesgos al comprarlas así.

Principalmente aumenta el riesgo de intoxicación alimentaria, provocada por bacterias como la salmonela, listeria o el E. coli, ya que las frutas se pueden contaminar de forma más fácil al estar cortadas y posteriormente consumirse.

Papaya
Foto: Alleksana - Pixay

En ese sentido, los patógenos se pueden transferir a la parte comestible de la fruta, sobre todo si estas se manipulan con las manos sucias o tienen contacto con superficies y utensilios contaminados.

De acuerdo a la Universidad Estatal de Michigan, bacterias como E. coli se adhieren al cuchillo desde la cáscara de los melones sucios y contaminan rebanadas en cada corte, es ahí cuando los microrganismos aprovechan los nutrientes para crecer.

Melón
Foto: Karolina Grabowska - Pixay

Mientras que la salmonela se extiende con mayor rapidez en los frutos cortados conservador a temperatura ambiente, por lo que el Consejo de Consumidores de Carolina del Norte expone que no hay manera de garantizar que se preparen en un ambiente limpio y es recomendable comprar los alimentos enteros.

Sin embargo, en caso de tener la necesidad de comprar de esta forma las frutas. Es preferible elegir las que estén refrigeradas a menos de 4 grados Celsius y no a temperatura ambiente. Asimismo, si vienen en envases hay que elegir los empaques que no estén rotos o abiertos.

Posteriormente, al llegar a casa es necesario refrigerar estos alimentos de inmediato, cubriéndolos y colocándolos lejos de carne cruda, con el fin de evitar la contaminación cruzada. Al momento de comerlas es necesario lavarlas y pelarlas, para que las bacterias no se transfieran a la parte comestible, y refrigerar lo que sobre no más después de pasadas dos horas.

Piña
Foto: Karolina Grabowska - Pixay

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POB/KPMG