Un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas señala que el desecho de aparatos electrónicos está creciendo de manera desmedida y proyecta que, en el año 2030, habrá 74 millones de toneladas de basura electrónica.

En el reporte The Global E-Waste Monitor 2020, la iniciativa Global E-Waste Statics Partnership señala que en 2019 el desecho de aparatos electrónicos creció 21% llegando a una cifra récord de 53.6 millones de toneladas.

Sin embargo, de las más de 50 millones de toneladas, solo se recicla el 20%, indica el Programa para el Medio Ambiente de las Naciones Unidas (PNUMA).

Se estima que los desechos electrónicos que se generan cada año equivale a 4,500 torres Eiffel y son suficientes para cubrir de desperdicios toda la isla de Manhattan, Nueva York.

De continuar así, los desechos electrónicos globales llegarán a 74 millones de toneladas para 2030, casi el doble de lo que se registró en 2014, según el PNUMA.

¿Qué se considera basura electrónica?

Productos con batería o enchufe que se desechan sin reciclaje adecuado. Algunos ejemplos son:

❄️ Aparatos de cambio de temperatura: neveras, aire acondicionado, refrigeradores, congeladores y calentadores eléctricos.

📺 Televisores y pantallas: monitores de televisiones, pantallas, computadoras, agendas electrónicas y tabletas.

🔦 Lámparas: lámparas fluorescentes, de mayor descarga de intensidad y luces LED.

🔌 Aparatos grandes: lavadoras, secadoras, lavavajillas, estufas eléctricas, máquinas de impresión, paneles y equipos de copiado y fotovoltaica.

📹 Aparatos pequeños: aspiradoras, microondas, equipos de ventilación, tostadoras, máquinas de afeitar, calculadoras, aparatos de radio, cámaras de video, juguetes electrónicos, videojuegos, dispositivos médicos pequeños y controles remotos.

📱 Equipos informáticos y de telecomunicaciones: módem, teléfonos móviles, dispositivos GPS, calculadoras de bolsillo, computadoras portátiles, impresoras y teléfonos.

¿Cómo afecta?

El desecho de aparatos electrónicos, además de contaminar el agua, suelo, animales o plantas, también daña la salud pues la mayoría de los productos contienen sustancias peligrosas o metales pesados como: mercurio, plomo, cadmio, cromo, arsénico o antimonio que pueden causar daños en el cerebro, sistema nervioso, circulatorio, producir alteraciones en riñones e incluso llegar a provocar la infertilidad.

Lugares receptores en Puebla

Si tienes aparatos electrónicos que ya no funcionan, no los tires a la basura. El Servicio de Limpia de la ciudad de Puebla tiene el programa de “descacharrización” a través del cual, los ciudadanos pueden llamar al (222) 2.44.00.04 y personal de Limpia acudirá por ellos.

Además, la basura electrónica puede llevarse a las instalaciones del Organismo Operador del Servicio de Limpia en el Bulevar Capitán Carlos Camacho Espíritu #237 en la colonia Bugambilias. Más información comunicarse (222) 2.44.00.04 Ext 104.

Aumentar el reciclaje

Los desechos electrónicos contienen metales preciosos incluyendo: oro, plata, cobre, platino y paladio. De acuerdo con la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU), hay 100 veces más oro en una tonelada de teléfonos inteligentes que en una tonelada de mineral de oro.

Según ITU, los desechos electrónicos están valorados en 62.500 millones de dólares anuales y es también tres veces el valor de la producción de todas las minas de plata del mundo.

Actualmente las compañías de teléfonos inteligentes están creando mercados para reciclar y darles “una segunda vida” a sus productos, pero aún existe un margen muy importante para mejorar.

Por su parte, David Malone, secretario general adjunto de la ONU, destacó la importancia de desarrollar “políticas innovadoras en materia de residuos electrónicos, fijar los objetivos de reducción de desechos y supervisar su cumplimiento, y forjar nuevas asociaciones con múltiples actores participantes para la toma de medidas, incluso con el sector privado”.

La ONU considera que la economía circular con el uso, reciclaje, restauración, reventa y devolución de la tecnología debe tener mayor impulso para disminuir las cantidades de basura.

Según la Organización, de aplicarse este enfoque, los desechos eléctricos y electrónicos pueden considerarse un recurso que, adecuadamente gestionado, podría: promover la obtención de medios de subsistencia, generar empleo, proporcionar acceso a la tecnología, facilitar la modernización tecnológica, propiciar la transferencia de conocimientos y competencias, y crear capital para fabricar productos básicos de segunda mano y recuperar materiales.

 

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POB/LFJ