Una investigación del Johns Hopkins Kimmel Cancer Center ha demostrado que, a través de un análisis de sangre es posible detectar varios tipos de cáncer, incluso sin que se presenten síntomas.

El estudio denominado DETECT-A, (Detecting cancers Earlier Through Elective mutation-based blood Collection and Testing, siglas en inglés) señala la viabilidad y seguridad de la prueba de sangre multicancerígena para detectar la enfermedad ya que se estudian genes y niveles sanguíneos de proteínas vinculadas al cáncer.

Para la comunidad científica, se trata de una “prometedora técnica” capaz de localizar mutaciones asociadas a la presencia de la enfermedad. El test sanguíneo empleado en DETECT-A es una versión inicial de un conjunto de análisis múltiples denominado CancerSEEK, que se desarrolló en 2016 por la Universidad Johns Hopkins.

Los resultados arrojados por las pruebas de sangre fueron confirmados mediante tomografías computarizadas por emisión de positrones, imágenes donde se muestran las células cancerosas como puntos brillantes porque tienen una mayor tasa metabólica que las células normales.

Con apoyo de las tomografías, señalan los investigadores, se puede hacer una confirmación de la existencia del cáncer y su localización exacta. Incluso, se puede saber el tamaño y si habrá lesiones metastásicas presentes.

“Nuestro objetivo principal era demostrar confiabilidad y seguridad: mostrar que el análisis de sangre podría conducir al diagnóstico de cánceres y llevar a los pacientes a un tratamiento destinado a curarlos”, dice el doctor Kenneth Kinzler, profesor de oncología y codirector del Centro Ludwig en Johns Hopkins.

En el estudio DETECT-A, el análisis de sangre seguido de imágenes tuvo una efectividad de 99,6% específica para el cáncer.

Un objetivo secundario era mostrar que los análisis de sangre podían integrarse con los métodos de detección convencionales para detectar tumores de mama, colon y pulmón.

La investigación de Johns Hopkins Kimmel Cancer Center no incluyó el estudio de tumores cutáneos, así como aquellos que afectan al sistema nervioso central y las leucemias. Estas tres modalidades fueron descartadas porque tienen una probabilidad muy baja de ser detectados por una prueba sanguínea.

 

 

 

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