Rumbo al Ariel 2020: Día de Muertos

Día de Muertos, nominada al Ariel 2020 en la categoría de mejor película animada.

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La animación de impronta tapatía es una constante en el cine mexicano. Guillermo del Toro anunció en el último Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG) la creación de un centro o taller para producciones stop-motion. También, la capital jalisciense es sede del estudio Metacube, encargado de realizar Día de Muertos, nominada al Ariel 2020 en la categoría de mejor película animada.

Carlos Gutiérrez Medrano, quien ha trabajado predominantemente en comerciales y efectos visuales, se estrena con un largometraje concebido de principio a fin en las instalaciones de Metacube, su estudio. La historia es larga. En 2007, registró el primer guión y cinco años más tarde, obtuvo el estímulo fiscal para empezar la película. Luego, en 2016, Roberto Gómez Fernández –hijo de Chespirito– se sumó como inversionista, lo que permitió por fin la animación de Día de Muertos.

Con la llegada de Coco, Metacube tomó la decisión de aplazar el estreno, hito que ocurrió en 2019 con proyecciones en México, Alemania, Rusia, Corea del Sur y otros países. Si bien el filme comparte temática y elementos narrativos con Coco, la realidad es que las cintas se distinguen por una brecha enorme en presupuesto y taquilla.

Día de Muertos costó 3 millones de dólares; Coco, 58 veces más para un total de 175 millones. La película mexicana apenas recaudó lo invertido en taquilla, mientras que la producción del gigante Pixar alcanzó los 800 millones de dólares en boletos vendidos. He aquí el camino empedrado y dispar por el que transita la creación de cine animado en México. Más de una década para llegar a 88 minutos en pantalla.

En esos minutos, el espectador sigue a Salma (voz de Fernanda Castillo), una joven que desde niña intenta traer a sus padres de vuelta a la vida en la madrugada del 2 de noviembre. Huérfana, Salma crece junto a Jorge y Pedro (voces de Alan Estrada y Memo Aponte), quienes la acompañan en un viaje por el inframundo. Un viaje en el que descubrirá su pasado familiar y el poder de la muerte.

La travesía visual es un agasajo. Vitrales, azulejos, portales y códices forman parte de un repertorio que aprovecha el colorido mexicano. Las texturas de los objetos están muy bien logradas. Por ejemplo, los protagonistas se suben a una lancha para que Salma llegue a un castillo donde piensa que encontrará información sobre sus padres. En esta escena, la textura de la madera que conforma la nave es un gran detalle. Lo mismo puede decirse del agua y de las nubes que atraviesan los viajeros.

Otro mérito de Día de Muertos es cómo define una estética diferente para los flashbacks –lo visual volcado hacia lo narrativo–. El villano de la cinta, una especie de médico obsesionado con derrotar a La Catrina, recuerda la muerte de su esposa. Mientras cuenta sus memorias, la animación en pantalla se vuelve más dura y rudimentaria.

Los halagos terminan cuando el guión de Día de Muertos se esfuerza demasiado en arrancar carcajadas, sin éxito. Las bromas futboleras (hay una referencia a “ponerse la del Puebla”) son tan ineficaces como forzadas.

La construcción de los personajes es un problema aparte. Del trío protagonista, solo Pedro es tridimensional; un charro divertido pero enfrascado en sí mismo. Por eso, el espectador se emociona cuando este joven se sacrifica y deja de ser egoísta. Hay un cambio, un arco de personaje que no está claro en los casos de Salma y Jorge.

Portento técnico de corazón débil, Día de Muertos está disponible en Amazon Prime y Cinépolis Klic.

LA PALOMITA

Para los amantes del terror, el Festival Macabro celebra su edición anual con películas gratis en línea (https://www.filminlatino.mx/canal/especial-macabro).

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POB/RPC