El 1° de septiembre hubo una manifestación en las casetas de Payuca y Cantona en la autopista Teziutlan-Puebla, realizada por un grupo de 200 campesinos con motivo de que sus cosechas se han visto afectadas por el uso de bombas antigranizo por parte de las empresas Granjas Carrol y Audi, quienes aseguran que ellos no utilizan esas tecnologías y no se tiene ningún registro.

Los manifestantes aseguran que la Secretaría de Gobernación del estado no les ha dado respuesta a sus solicitudes respecto a que las bombas antigranizo interfieren con la lluvia y eso afecta a las cosechas y a su economía.

Historia de las bombas antigranizo

Los cañones antigranizo fueron creados en Estados Unidos con el fin de modificar el proceso de desarrollo y la formación de partículas de la nube y, en un principio, se utilizaba pólvora y nitroglicerina.

En 1900 se cambió la pólvora y nitroglicerina por acetileno, que es la sustancia que se usa actualmente. Es un gas compuesto por carbono e hidrógeno que genera una explosión y produce ondas que se creía que llegaban hasta las nubes.

Para el siglo XX, la eficacia de las bombas antigranizo no estaba confirmada, sin embargo, ya existían alrededor de 60 modelos diferentes y su comercialización se volvió toda una industria. En México esta tecnología llegó en los años 60.

Los europeos fueron los primeros en utilizar los cañones antigranizo para evitar que el granizo dañara las cosechas del campo, puesto que representaban muchas pérdidas para el agricultor, haciendo que el granizo se redujera hasta convertirse en solo agua.

¿Cómo funcionan?

Se disparan ondas sonoras con gas de acetileno y oxígeno hacia las nubes para evitar la caída del granizo.

Hay algunos cañones antigranizo que tienen un depósito de combustible donde se le pone yoduro de plata con acetona, que en una chimenea que tiene por encima se crea la combustión, lo que crea núcleos de condensación, que es lo que intenta reducir el granizo y que siga persistiendo.

El yoduro de plata multiplica el número de núcleos que existen de forma natural en la atmósfera, por lo que, cuando se forma el hielo y sigue una corriente ascendiente, al introducir más núcleos hace que tamaño se reduzca y se evita que los núcleos vayan creciendo.

Efectividad

La Doctora en Ciencias de la Universidad Iberoamericana de Puebla, Belinka González Fernández comenta que no existe evidencia científica que asegure la efectividad de estas tecnologías para evitar la caída de granizo, pero que sí se puede alterar el ciclo normal de las lluvias.

Además se tiene conocimiento de unos experimentos planeados y realizados en Suiza en los años 80, con rigor científico y utilizando técnicas de siembra de nubes, que tienen como resultado que la posibilidad de que el granizo disminuya es solo en del 35% de los casos, pero que la probabilidad de que se genere más granizo de lo normal es de 65%.

Según la página francesa Anti Granizo News, el cañón antigranizo no es eficaz y más si el granizo ya está formado, por lo que, en todo caso, se debería iniciar el proceso con antelación para evitar que se forme.

¿A quiénes afectan?

Hay reportes desde 2018 en Puebla por parte de campesinos que viven cerca de la planta de Volkswagen, ya que, desde que la marca introdujo esta tecnología a sus instalaciones, si se ha logrado reducir el granizo con la bomba, sin embargo, los campesinos aseguran que también se han evitado las lluvias, lo que afecta su producción y su única forma de sustentar a las familias.

“Una vez que empiezan a bombardear el cielo, se detienen las lluvias en cuestión de unos 15 o 20 minutos, incluso con una frecuencia de una bomba cada 10 segundos”, asegura Juan Pérez Pérez, habitante de La Resurrección.

Este problema afecta a alrededor de 500 campesinos y cientos de hectáreas de los municipios Libres, Oriental, Cuautlancingo, Coronango, entre otras zonas.

Tampoco hay pruebas científicas, sin embargo, se tienen testimonios de campesinos de la región, por ejemplo Felipe Juan Santa Bárbara aseguró que en una tarde de mayo, mientras araba su tierra, a poco más de un kilómetro de la planta de Volkswagen, las nubes se veían muy cargadas, dijo, parecía a punto de llover, cuando de pronto escuchó varias explosiones y el cielo empezó a despejarse, que habló para The New York Times en 2018.

Ese año, el secretario de Desarrollo Rural del Estado de Puebla, Rodrigo Riestra, aseguró para The New York Times, que la región habría sufrido la canícula más severa desde 1941, lo cual fue la causa de la sequía prolongada que afectaron las distintas siembras. Además de que explicó que no había correlación entre el uso de cañones antigranizo y las lluvias.

 

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POB/KPM