Puebla cuenta con un postre único, los molletes poblanos, preparado con una receta de origen conventual.

¿De qué están hechos?

Se trata de un pan, hecho de harina de trigo, sal, azúcar, huevo, mantequilla y levadura, relleno de crema pastelera, bañado con una capa delgada de dulce de pepita de calabaza; mide alrededor de 13 centímetros de diámetro y 5 de altura.

Una vez horneado el pan, se le saca el relleno para que quede vacío por dentro. Posteriormente, se rellena con la crema pastelera –que normalmente se hace con leche– yemas de huevo, mantequilla, azúcar, fécula de maíz, vainilla y coco rallado.

Molletes poblanos
Foto: Agencia Enfoque

Luego se tapa y en la superficie se le coloca dicha capa de la pepita finamente molida.

Suele comerse por rebanadas, al ser muy dulce, con un pequeño triángulo las personas quedan satisfechas.

¿Cómo encontrarlos?

El mollete poblano solo se puede consumir en una breve y concreta temporada. Comúnmente comienza a venderse el tercer domingo de junio y termina su temporada el 15 de septiembre con las celebraciones de las fiestas de Independencia, aunque hay quienes continúan elaborándolo hasta los primeros días de octubre.

Por ello, suele acompañarse como postre del chile en nogada, ya que coinciden en la temporada.

Molletes poblanos
Foto: Agencia Enfoque

Normalmente suele venderse en las dulcerías, específicamente en ‘la calle de los dulces’, es decir la calle 6 Oriente, entre 5 de mayo y 4 Norte, en el Centro Histórico de la ciudad de Puebla.

__

POB/KPM