OPINIÓN: Necesitamos que revisen nuestros textos

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Seguramente usted que me lee habrá encontrado algún error ortográfico o alguno de esos que llamamos “error de dedo” en alguno de mis textos.

Tengo la certeza de que, en no pocas ocasiones, habrá encontrado en este espacio de “Entre periodistas” algún error de redacción, de sintaxis, alguna idea absolutamente incomprensible.

La verdad es que no siempre me gusta leerme porque sé que encontraré errores; a veces porque tecleo con demasiada prisa porque la hora del cierre siempre me gana.

Me correteo para redactar porque me corretean en la redacción para que este texto salga publicado a tiempo, pero eso de ninguna manera es una justificación para no revisar, leer y releer antes de enviar. Es obligación de cualquier periodista cuidar su estilo y redacción.

¿A qué viene todo esto?

Bueno, es que este 27 de octubre recordamos el Día Mundial de las y los Correctores de Texto.

Son precisamente esas personas que saben de sintaxis, de ortografía, de estilo y de todo lo que la buena redacción y el buen idioma necesita para que los textos que se publican salgan mejor que como sus autores los hicieron.

Recuerdo que hace unos cuatro años un colega periodista me decía que nuestro director quería desaparecer la figura del corrector de estilo en la redacción y que su respuesta fue algo así como: “¿En serio quieres desaparecer a quien corrige tus textos si yo mismo te he marcado muchos?”

Alicia María Zorrilla, una de las académicas y lingüistas más reconocidas de la lengua española dijo alguna vez que “los correctores estudian y se preparan para ser los médicos de las palabras”.

Esta fue una bella manera de decir que quienes redactamos nos equivocamos todo el tiempo. Que a pesar de los años y de la práctica se nos van detalles de ortografía, de sintaxis, de congruencia de tiempos y conjugaciones verbales.

Es cierto que la lectura nos ayuda a conocer mejor nuestra lengua y nuestro idioma, aprender sus formas y las reglas de la buena ortografía y redacción.

Pero siempre será necesario tener otros ojos en nuestros textos; tener una visión mejor preparada y más crítica; una visión externa que nos ayudará a mejorar aquello que intentamos traducir del pensamiento a las palabras.

Tristemente en las redacciones de los medios de información la figura del y la correctora de estilo está prácticamente desaparecida y eso ha afectado terriblemente la calidad de los textos, de los encabezados, de los pies de fotos y de cualquier contenido informativo que se publica.

Las empresas de medios y editoriales creen que eliminar a personas que corrijan textos es una forma de ahorrar dinero.

Se equivocan. Quienes revisan los textos no sólo hacen corrección ortográfica, ayudan a dar sentido a las palabras.

Parafraseando a Alicia Zorrilla. Eliminar a quienes corrigen textos es como eliminar al anestesiólogo y confiar sólo en el cirujano.

Así que feliz día a quienes han ayudado a “enchular” mis textos a lo largo de todos estos años.

Pueden contactarme en Twitter, a través de:

Andrés Solís A. es periodista, autor del “Manual de Autoprotección para Periodistas” y de la “Guía de Buenas Prácticas para la Cobertura Informativa sobre Violencia”.

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POB/LFJ