“No solo cambió mi vida, cambió a toda una familia porque es una agresión muy fuerte. Es una agresión que no solo daña tu piel, que lo hacen con intención de lastimarte, de dañarte para toda la vida: que no vuelvas a tener ninguna pareja, lo hacen con toda la intención de arruinarte”.

Estas palabras fueron expresadas por Carmen Sánchez Flores activista y víctima de ataque con ácido al describir este tipo de crímenes que se cometen y se mantienen en la impunidad.

Carmen Sánchez fue atacada en 2014 por el padre de sus hijas quien usó una sustancia corrosiva para marcarla de por vida. A seis años de este hecho, aún no hay justicia.

Por ahora, tampoco existe un registro oficial sobre el número de ataques con ácido en México. Datos recabados por Carmen Sánchez indican que, de 2014 a la fecha, se han registrado al menos 14 ataques, de los cuales más del 65% permanecen impunes.

Uno de los casos más conocidos es el de María Elena Ríos, una saxofonista oaxaqueña que fue atacada en el 2019 por órdenes de su ex pareja.

De acuerdo con las cifras, en casi en todos los casos, entre la víctima y el agresor había existido una relación sentimental.

En Puebla sí es delito

Aunque el ataque con ácido es considerado una de las formas “más devastadoras” de violencia contra las mujeres, el trabajo legislativo para su castigo se ha quedado rezagado.

Por ejemplo, en julio pasado, la senadora Kenia López Rabadán, presentó una iniciativa para sancionar con siete y hasta 13 años de prisión a quien realice u ordene este tipo de ataques; sin embargo, la propuesta no ha sido votada.

En contraste, en el estado de Puebla, los ataques con este tipo de sustancias ya están contemplados dentro del Código Penal luego de una iniciativa presentada en 2019 por los legisladores Rocío García Olmedo y Juan Pablo Kuri.

En entrevista con Poblanerías, Rocío García Olmedo señaló que Puebla es uno de los pocos estados del País que cuenta con una legislación al respecto y señaló la urgencia de visibilizar este tipo de ataques.

Si bien, aún no hay datos precisos de este tipo de delito, se está conociendo en mayor número esta forma de violentar a las mujeres. No llevan el objetivo de matarlas, lo que se quiere por parte de los agresores es dejar una marca indeleble que les quede para el resto de la vida y que, con todo, les causa un daño emocional y evidentemente irreparable”, declaró.

La sanción en Puebla aumentará, en una tercera parte de la pena máxima, cuando la víctima sea una mujer y la lesión sea motivada por razones de género. En el caso de los hombres, cuando sean menores de catorce años.

También aumentará cuando se cometan en agravio de la persona con quien se tenga o haya mantenido una relación sentimental, o que, motivada la lesión por razones de género, se utilice como medio para generarla cualquier tipo de sustancia corrosiva o inflamable, o que por su naturaleza química sea tóxica.

Lo aprobado en 2019 reconoce que, la motivación de estos ataques no es para privar de la vida a las víctimas, sino de producir un daño o alteración en la salud.

Por eso, distinguir este tipo de lesiones visibiliza la expresión extrema de violencia, marginalidad y riesgo en el cual se encuentran las mujeres.

El homicidio y las lesiones son calificadas cuando se cometen con: Premeditación, ventaja, alevosía, traición u odio.

¿Qué hacer en caso de un ataque con ácido?

Debido a la gravedad de las lesiones y la falta de información que rodea estos casos, el doctor Eugenio García Cano, cirujano plástico, menciona algunas medidas que se deben tomar en cuenta cuando el ácido toca la piel.

Reconociendo que se trata de una situación de emergencia, hay tratar de mantener la calma.

  1. Evitar, a toda costa, tocar el área afectada.
  2. Tratar de retirar cualquier prenda o tejido que haya sido impregnado por el ácido.
  3. Aplicar agua en las zonas de la piel que estén afectadas por la sustancia, pero sin tallar.
  4. No aplicar, en ningún caso, cremas, aceites o remedios caseros.
  5. No retirar la piel. Tampoco reventar las ampollas que se puedan generar.
  6. Acudir inmediatamente al servicio de urgencias para recibir atención médica.

 

 

--
POB/LFJ