En 1944 se estrenó la película Gaslight, (llamada Luz de gas en Hispanoamérica) que narra la historia de un matrimonio donde el esposo modula a propósito la intensidad de las luces de gas en su hogar y convence a su esposa que los cambios los está imaginando.

En la película, suceden más situaciones. Él comienza a producir ruidos en el sótano, pero le dice a ella que no escucha nada y ella comienza a desconfiar de sus percepciones. De ahí surgió el término gaslighting.

¿Qué es el gaslighting?

El gaslighting es un tipo de manipulación que no solo busca cambiar el comportamiento de una mujer, sino que pretende hacerle dudar de su realidad, cordura y salud mental, de acuerdo a la psicóloga Tania Saavedra.

Es un tipo de violencia manipuladora bastante fuerte, pasivo-agresiva, con tintes psicológicos por excelencia. Quien ejerce gaslighting, es alguien con algún lazo afectivo y eso le concede el poder”.

Explica que es un tipo de abuso, ya que tienen repercusiones devastadoras para quien lo padece, pues piensa que su realidad es falsa y por ende, que está perdiendo la razón.

¿Cómo se presenta?

El gaslighting es un recurso utilizado para convencer y/o engañar a las personas de situaciones que no sucedieron, como:

Por ejemplo, ella quiere salir a algún lugar con amigas y él le dice ‘es que tú y yo acordamos ir al cine’, pero ella no lo recuerda, entonces él insiste con fechas y horarios para hacerle creer que es verdad y se sienta mal porque piensa que lo olvidó, entonces termina por no salir y quedarse.”

Algunas frases dentro del gaslighting, explica la psicóloga, son:

  • “Te estás confundiendo, yo nunca dije eso”
  • “Qué sensible eres, es un chiste nada más”
  • “Lo estás recordando mal, yo nunca dije eso”
  • “Tú siempre de dramática”
  • “De verdad necesitas ayuda, estás muy mal”
  • “Tú me dijiste otra cosa”
  • “Deja de imaginarte cosas”
  • “No tengo tiempo para tus cosas”
  • “No le creas a tu amiga, solo me odia y nos quiere separar”
  • “Eso nunca pasó”
  • “¿Por qué inventas eso?”
Te puede interesar: Mansplaining: un tipo de violencia machista contra las mujeres

Peculiaridades

Quien hace gaslighting no solo hace que la víctima desconfíe de sus percepciones, sino que también se encarga de halagarla, por ello la confusión llega a ser mayor.

La víctima piensa: ‘yo no puedo desconfiar de él’. ¿Y por qué no?, porque por momentos hay elogios, hay cosas rescatables y entonces yo me baso en estos para desconfiar de mí misma”, expresa la psicóloga.

Tiene generalmente se desarrolla en tres etapas, que son:

1. Desconfianza: La manipulación empieza a socavar su autoestima. Pero, como se trata de una persona con quien se tiene un vínculo afectivo, comienza la desconfianza de sí misma.

2. Defensa: La víctima trata, por todos los medios, defender su realidad y protegerse.

3. Depresión: La afectada no cree en sí misma y desconfía de su realidad. Se siente triste y piensa que la única persona que realmente ve las cosas con coherencia es el agresor.

El agresor

Comúnmente, quien ejerce gaslighting, suele tener un perfil narcisista que pretende ejercer relaciones de poder, explica Tania Saavedra.

Suele ser un hombre carismático y sociable, con lo que se ve respaldado, pero porque él mismo se encarga de eso. Sobre todo, no violenta de forma física y mucho menos frente a otras personas, con el propósito de, si la agredida quiere hablar, nadie le crea.

No le van a creer porque él es carismático, porque él es bueno, porque él no hace eso, porque socialmente se presenta como una persona encantadora, entonces la loca eres tú porque te estás desquiciando porque eres una histérica.”

Al hacerle creer otras cosas a la víctima, remata haciéndole cumplidos como “sé que eres muy distraída, sé que se te olvidan las cosas, pero yo te amo aun así”.

Las consecuencias

Las víctimas comienzan a hacerse dependientes de los agresores e incluso la parte profesional se puede ver socavada, además de dudar sobre su salud mental y por ende caer en la desesperación, con una sensación de no haber salida.

El gaslighting es peligroso, porque primero te va a situar en un pedestal, vas a estar en esta parte donde el manipulador te va a hacer creer que eres el centro de su vida, el centro de su atención, entonces cuando este te empiece a hacer ver la realidad ya te tiene enganchada por esta parte de dar y dar y dar… en un momento te deja de dar estas cuestiones afectivas o te las da por momentos para reforzarte que él es la persona indicada para interpretarte la realidad”, externa la psicóloga.

Asimismo, suele repercutir en la autoestima de la mujer afectada, porque siente que no es suficiente.

¿Cómo se debe actuar?

Generalmente se da en el ambiente privado y es difícil detectarlo; sin embargo, se puede identificar si la víctima afirma algunos o todos los siguientes puntos:

  • Se cuestiona sobre su percepción constantemente
  • Se pregunta si es muy sensible, varias veces al día
  • Siente que está perdiendo la razón
  • Siempre se está disculpando con los demás
  • Se pregunta por qué no es feliz
  • Le cuesta tomar decisiones, incluso las más simples
  • Siente que no hace nada bien
  • Se pregunta si es lo suficientemente buena persona
  • Constantemente inventa cosas para justificar al agresor frente a otras personas
  • Miente para no ser menospreciada
  • En otra relación no se había sentido así

Lo ideal es romper el vínculo, tener cero contacto con la persona que manipula, y posteriormente, el tiempo para que haya un restablecimiento que, de acuerdo a la psicóloga puede tomar hasta un año. Para eso, es indispensable asistir a recibir ayuda profesional.

En cuanto a la persona que ejerce este tipo de violencia, es difícil que tenga conciencia, porque no suele reconocerlo. Pero, puede guiarse con los puntos anteriores para detectar si lo está haciendo y de la misma forma asistir con un especialista.

La psicóloga Tania Saavedra se pone a disposición a través de la página de Facebook Háblame de ti atención psicológica o el número telefónico 967 138 73 85, brinda consultas presenciales y en línea.

 

--
POB/LFJ