OPINIÓN: Tiempos de misoginia en la ComPol

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Son varios los pronunciamientos que en los últimos días han circulado en redes sociales respecto a la exclusión de mujeres en eventos de comunicación política organizados en su mayoría por hombres de este gremio.

Al respecto y desde un plano personal, considero que la llamada misoginia en un gremio donde predomina la batuta de los consultores, nos tiene que llevar a un análisis de fondo.

Desafortunadamente esto no es una novedad, hace mucho que las mujeres en la ComPol se utilizan como invitadas emergentes en cumbres, seminarios, paneles, donde se les convoca a cambio de promover sus empresas, sin remuneración alguna, por el contrario, se les revisan ponencias y se les indica qué pueden o no pueden decir de acuerdo al gusto o humor de los patrocinadores de estos actos.

Es verdad que hace falta abrir mucho las mentes de compañeros y políticos a los que les cuesta trabajo, ceder espacios a mujeres.

Esta exclusión no es sólo responsabilidad del machismo de algunos consultores, claro que no.

También las mujeres tenemos mucho que corregir y enderezar, pues justamente
varios de los organismos de la ComPol que agrupan a mujeres, se convierten en
los grupos más excluyentes del propio género.

Desde ahí se amordaza, se censura, se cuestiona y se simula la llamada sororidad
temporal que puede durar una viajecito, un seminario o una cumbre.

Lo grave del tema es que estos perfiles misóginos (de hombres y mujeres) son
quienes están capacitando en materia de políticas públicas de género a quienes
aspiran llegar a cargos de elección popular.

De manera personal comparto que en este presente estoy trabajando curiosamente en diferentes proyectos, todos encabezados por hombres.

Sus equipos están integrados por más hombres.

Mi arribo a sus proyectos, ha sido una mirada a la ruptura de la misoginia porque
estoy decidiendo en completa libertad.

A veces la misoginia la fomentamos las propias mujeres quienes cerramos la puerta a otras mujeres.

Muchas mujeres de la política hablan de sororidad pero sólo como slogan de promoción, porque tienen en sus equipos a más hombres, eligen asesores hombres y construyen propuestas pensando como hombres.

La sororidad inicia mirando la realidad misógina de nosotras las mujeres, para apoyar a otras mujeres.

Las mujeres de la política son las primeras en excluir a otras mujeres para hacer equipo y trabajar por ejemplo proyectos de #ComPol.

Aquí celebro que algunos hombres, sólo algunos, nos estén abriéndonos las puertas a mujeres como estrategas en sus proyectos.

Y cuando nos pregunten dónde estamos las mujeres que no figuramos en estos cartelitos o en las funciones de “pago por evento” podremos decir: Estamos desde ya, trabajando en los campos de batalla, capacitando equipos, armando un búnker, desglosando minería de datos, buscando alianzas, es decir, haciendo el trabajo “todo terreno” que somos capaces liderar por mérito propio.

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POB/RPC