Año Nuevo alberga diversos rituales que realizan las familias cada 31 de diciembre, momentos antes de darle paso al 1 de enero; uno de los más populares son las 12 uvas, cuando se pide un deseo o se piensa un propósito mientras se come cada una.

De acuerdo a la tradición, esto se originó en el siglo XIX en España, aunque llegó a México y a otros países de habla hispana como Venezuela, Argentina, Ecuador, Perú, Chile y Colombia.

Foto: Agencia Enfoque

La versión más popular

Existen múltiples historias en torno a su origen, pero una de las más populares asevera que se le dan 12 uvas a cada persona, porque simbolizan los 12 meses del año y deben comerse con cada una de las campanadas del reloj.

Además, se cree que aquellos que se terminen las 12 uvas en los primeros 60 segundos del Año Nuevo tendrán buena suerte durante los siguientes 365 días.

12 uvas de Año Nuevo y la suerte

Una de las historias que se cuentan, es que en 1909 hubo una buena cosecha de este fruto y los agricultores de la comarca alicantina del Valle del Vinalopó aprovecharon para sacarlas al mercado bajo el nombre de “uvas de la suerte”.

Asimismo, una persona las guardó para la noche del 31 de diciembre y las compartió con su familia momentos antes de dar las 12:00 a.m.

Surgimiento como burla

De acuerdo al Consejo Regulador de la Denominación de Origen Uva Embolsada del Vinalopó, la tradición surgió como un acto para burlarse de la aristocracia.

A finales del siglo XIX, las familias españolas de la aristocracia, influenciadas por sus similares francesas, tenían la costumbre de organizar encuentros privados con motivo del fin de año, en los que se servía champán y uvas, pero esas últimas solo con el fin acompañar al vino espumoso.

 

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POB/KPM