OPINIÓN: El asesinato de Fakhrizadeh y su repercusión en Medio Oriente

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El pasado 27 de noviembre, fue asesinado el físico Mohsen Fakhrizadeh, padre del plan nuclear de Irán, hecho que el gobierno iraní ha responsabilizado a Israel, y que pone en mayor riesgo la estabilidad de Medio Oriente.

A pesar de ello, el conflicto de Israel e Irán no es nuevo. Esta rivalidad inició en 1979 cuando una revolución acabó con siete décadas de monarquía constitucional naciendo la República Islámica de Irán. El ayatolá Jomeiní se hizo del poder del país con un gobierno teocrático oponiéndose a la existencia de Israel.

Desde entonces y hasta la fecha, con el gobierno de Alí Jamenei han detonado múltiples fricciones religiosas, sociales y políticas entre los países a lo largo del tiempo reconfigurado el tablero geopolítico en Medio Oriente.

Ahora bien, se ha tratado de llegar a acuerdos que prevengan conflictos como es el Pacto Nuclear del 2015, donde se especifica el uso exclusivo de energía nuclear y la prohibición de la construcción o adquisición de armas nucleares.

No obstante, el gobierno estadounidense de Donald Trump decidió retirarse del pacto en 2018, mencionando que Irán estaba construyendo armas nucleares sin algún tipo de sustento palpable.

Así mismo, en enero de este año se ordenó por parte del gobierno estadounidense un ataque dirigido hacia el general Qasem Soleimani asesinándolo. De acuerdo a Estados Unidos esta media fue tomada para detener las hostilidades de Irán en la región.

Esta muerte dio inicio al aumento de problemas regionales causando que el gobierno persa iniciara el incumplimiento del tratado nuclear sin salir del mismo y ahora con la muerte del científico Mohsen Fakhrizadeh se suma otro asesinato de un alto funcionario iraní.

Por su parte, el primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu mencionó que no permitirá la existencia de ninguna arma nuclear en Irán y especificó que tomaría cualquier medida para evitarlo.

Actualmente Irán se encuentra debilitado económicamente debido a las sanciones impuestas por el gobierno de Trump. Por otra parte, políticamente se siente fraccionado por las periódicas manifestaciones de la oposición y regionalmente está encabezando un frente contra algunos países árabes situados en el Golfo Pérsico.

Tomando en cuenta esto, se puede deducir que el gobierno iraní actúa con paciencia estratégica esperando el mejor momento para emprender alguna acción de venganza.

Esta medida tendría dos propósitos; en primer lugar, esperar el cambio de gobierno en los Estados Unidos con la llegada de Biden y, en segundo lugar, se quiere llegar a una renegociación del tratado con la finalidad de eliminar las represarías económicas y alivié su economía.

Con la renegociación del pacto nuclear Irán podría eliminar los aranceles de Estados Unidos y podría iniciar movimientos en contra de países como Israel, Arabia Saudita o contra el grupo opositor exiliado llamado Mayadeen-e Khalq.

A su vez, debemos tomar en cuenta que el próximo año se realizarán las votaciones para elegir a su nuevo líder supremo. Esta nueva cabeza podría ser de una línea dura recibiendo apoyo social y de las élites debido al mal manejo de las relaciones internacionales de Trump.

Este legado hostil puede dinamitar las relaciones de Biden con Irán, dando por resultado que la nueva administración de Estados Unidos incumpla con sus objetivos en política exterior y desencadene un desequilibrio aún mayor en Medio Oriente.

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