En un edificio decorado con petatillo, casi tan antiguo como Puebla de los Ángeles, habita uno de los espacios culturales más importantes: el Museo Amparo.

En la esquina de la 2 sur y la 9 oriente, en el corazón del Centro Histórico de Puebla, arte e historia convergen para mostrar la huella que la historia de México ha dejado.

Con más de 9 mil metros cuadrados, el Museo Amparo es uno de los recintos de exhibición más importantes en México; fue creado en memoria de Amparo Rugarcía de Espinosa, esposa de Manuel Espinosa Yglesias, banquero y filántropo mexicano.


Museo Amparo
En una de las salas del Museo Amparo se encuentra un retrato de Amparo Rugarcía de Espinosa, pintado por Diego Rivera. Foto: Juan Carlos Sánchez Díaz.

Abrió sus puertas el 28 de febrero de 1991 y ahora, con más de mil 700 registros, ofrece un recorrido de más de tres mil años de historia del arte en México, iniciando en el período prehispánico hasta las manifestaciones artísticas actuales.

El museo en tiempos de pandemia

“Lo virtual ha llegado para quedarse”, opina Ramiro Martínez, director ejecutivo del Museo Amparo. Debido al confinamiento, los museos del mundo tuvieron que reinventar la forma de acercarse y conectar con su público.

Sin embargo, el cierre también ha traído oportunidades. En este caso, dio paso al programa El Amparo en tu casa para conectar no solo con su audiencia, sino con aquella que vive fuera de Puebla.

Así, visitantes nacionales y extranjeros han podido vivir la experiencia de recorridos en línea, tener talleres y acercamiento entre artistas y curadores.

Ramiro Martínez señala que las colecciones de arte prehispánico, virreinal, moderno y contemporáneo se han combinado con las herramientas digitales permitiendo a los usuarios estar a un clic de ellas; además, han trabajado para digitalizar el acervo de la biblioteca que cuenta con libros especializados en arte, arqueología e historia de México.


Museo Amparo
La Colección Permanente del Museo Amparo está articulada a partir de dos ejes fundamentales: Arte Prehispánico, y Arte Virreinal y Siglo XIX. Foto: Juan Carlos Sánchez Díaz.

Aunque en su festejo número 30 permanecerá cerrado, el Museo Amparo ha contemplado diversas estrategias que permitan adaptarse a la nueva normalidad.

Una de ellas es tener exposiciones con mayor tiempo; es decir, pasar de un promedio de 3 meses de exhibición a 4 o 5 meses, esto para que las personas tengan oportunidad de visitar el museo y con eso se eviten aglomeraciones. Además de la toma de temperatura, uso de cubrebocas para los asistentes, así como recorridos en grupos reducidos.

Otras la atención a públicos infantiles a través de las visitas escolares y la creación de contenido y experiencias. Por el momento, las visitas presenciales se mantienen suspendidas debido a la pandemia, las escuelas pueden solicitar una visita en línea.

Lo anterior, se desprende de un proyecto de vinculación con primarias no solo de Puebla, sino de otros estados para que los menores puedan visitar el museo, conocer sobre la historia y arte que alberga. Encuentra más información en este enlace.

Testigo del cambio

Desde su inauguración en 1991, el Museo Amparo ha sido un punto de encuentro en el corazón de Puebla para compartir diálogos, experiencias, entretenimiento y para acercarse al arte en México.

Para Ramiro Martínez, el museo es un “reflejo vivo del público poblano”, pues se ha adaptado a los cambios sociales, culturales y a los intereses de las nuevas audiencias.

Parte de estos cambios no solo han ocurrido en la fachada del edificio, que en sus inicios fue sede del primer hospital de la ciudad, conocido como “El Hospitalito”.

El edificio del museo ha tenido diferentes cambios para cubrir las necesidades del público. Ramiro Martínez explica que la primera adaptación la realizó Pedro Ramírez en 1988, tres años antes de que se inaugurara.


Terraza del Museo Amparo
La terraza del Museo Amparo, con vista a la Catedral de Puebla, se ha convertido en una de las favoritas de la ciudad. Foto: Juan Carlos Sánchez Díaz.

Luego, en el marco de su vigésimo aniversario vino la segunda a cargo del despacho TEN Arquitectos con un proyecto de actualización arquitectónica y museográfica que integró la entrada de cristal y la icónica terraza con una vista única del Centro de Puebla.

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POB/LFJ