OPINIÓN: Posperiodismo y la información como mercancía

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En este espacio platicamos sobre lo que es la posverdad, concepto que no es nuevo, pero que se ha vuelto a poner de moda como consecuencia de la desinformación. Hay que recordar que esta posverdad se refiere a ese proceso de comunicación en el que las audiencias buscan sólo aquella información que va de acuerdo con sus pensamiento, ideas y emociones.

Es decir, en tiempos de posverdad los públicos sólo consumen mensajes que ratifiquen su manera e pensar y aquellos que le resultan contrarios o al menos innecesarios, simplemente los desechan y descalifican.

Por eso es sencillo a veces caer en la desinformación, porque las personas en general sólo leen lo que les hace sentir bien y en confianza, aunque sea una mentira.

El pasado 3 de febrero, el periodista Jerry A. Coyne publicó en la Revista Letras Libres de México un texto muy interesante titulado “Las noticias en la era del posperiodismo” (Leer aquí). Un texto que inicia con su propia conclusión que es contundente:

La objetividad de la cobertura informativa ha dejado de ser un fin para muchos medios mainstream. Eso implica la muerte del buen periodismo”.

¿A qué se refiere Coyne?

El colega periodista no se refiere a la prensa mexicana, se refiere a muchos medios de información en el mundo que están regresando a dos modelos que pensábamos superados, pero que la era digital, la pandemia y la polarización política que enfrentan países y localidades han dejado un campo fértil para este concepto del Posperiodismo.

En primer lugar, muchos medios en el mundo han dejado de apostar por el buen periodismo y están regresando al modelo de convertir la información en mercancía para garantizar de alguna manera su subsistencia financiera ante la crisis global que empeoró con la pandemia por COVID-19.

En segundo lugar, el modelo de negocios ha llevado a los medios de todos los tamaños y todas las plataformas a buscar audiencias de “nicho”, es decir, dejar de buscar públicos en general (que yo siempre digo que el público en general sólo es en los palenques) y entonces buscar acercar contenidos que atienda las necesidades de información de esos públicos específicos.

El asunto aquí es que estas audiencias de nicho se vuelven también en mercancía, porque los medios los ven sólo como clientes que dan clic para alimentar sus vistas y con ello justificar que tienen un público lector numerosísimo.

El tercer aspecto y que es el que destaca el autor en su amplio texto, es que entonces los medios están generando contenidos a modo, que le gusten a su público, no sólo para legitimarse a sí mismos, sino en aras de no perder audiencia y con ello mantener sus “números” para seguir vendiendo publicidad.

Los medios, sostiene Jerry A. Coyne:

Han entrado una fase posperiodística en la que la objetividad de la cobertura informativa ha dejado de ser un fin. Ese objetivo ha sido sustituido por un periodismo que satisface a una audiencia de nicho… Implica un desgarrador giro desde un periodismo de los hechos a un “posperiodismo” de opinión”

 

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Andrés Solís A. es periodista, autor del “Manual de Autoprotección para Periodistas” y de la “Guía de Buenas Prácticas para la Cobertura Informativa sobre Violencia”.

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POB/LFJ