OPINIÓN: Tensas relaciones entre Moscú y Washington

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La relación entre Washington y Moscú se ha visto comprometida tras el informe presentado hace unos días por las agencias de inteligencia. En la investigación, se especifica la intervención del gobierno ruso en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en noviembre del año pasado.

Los diferentes departamentos de inteligencia estadounidenses, incluida la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), enfatizan el intento por parte del gobierno ruso en “denigrar” la candidatura de Joe Biden y apoyar a Donald Trump.

Esto no es nuevo. En 2016 el fiscal especial, Robert Mueller, investigó la probable colaboración de la candidatura de Trump con Rusia; sin embargo, no se comprobó, aunque sí se identificaron agresiones a la infraestructura electoral mediante ciberataques.

En contraste, con las elecciones del 2020 –de acuerdo al reporte– el modus operandi de Rusia fue a través de una campaña de influencia en la narrativa, minando la confianza pública en el proceso electoral y exacerbando las divisiones en la sociedad para favorecer el voto a Trump.

Por su parte, el portavoz del gobierno de Vladímir Putin, Dmitri Peskov, calificó al documento como “incorrecto, sin fundamentos y sin pruebas” y aclaró que Rusia, en ningún momento, intervino en las elecciones de noviembre de 2020.

Sin duda, esta investigación nos demuestra que la administración Biden ha marcado un contraste con la firme negativa de su predecesor, Donald Trump, de pronunciarse en contra del gobierno de Vladímir Putin. 

Con esto, Putin convocó a su embajador en Washington, Anatoly Antonov, a Moscú con la finalidad de consultarle y replantear la estrategia de las relaciones entre estos dos países. Empero, el embajador de Rusia no tiene hasta ahora una fecha de regreso a Estados Unidos.

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La administración Biden tiene claro que esta maniobra tensa las relaciones con Rusia, pero este cambio es una oportunidad para retomar el liderato dentro de la esfera internacional. Por el momento, esta estrategia sería focalizada a la presencia de Estados Unidos en Medio Oriente.

El ataque aéreo de Estados Unidos a Siria, ocurrido el pasado 25 de febrero, no estaría dirigido a Siria, sino a Rusia e Irán con la finalidad de evitar su creciente influencia dentro del país y en respuesta a sus ataques a sus tropas y diplomáticos.

A diferencia de Trump, que había ordenado la salida de tropas estadounidenses del norte Siria en 2019, la administración Biden apuesta por la presencia militar que le brindaría cierto control sobre Rusia en la región.

Con esto en mente, se puede observar que la política exterior estadounidense vuelve al pragmatismo tradicional de mantener un papel activo de la geopolítica. Esta visión estaría respaldada por el sentido humanista y la preocupación por la inestabilidad en esta región, sin dejar de vista sus intereses.

Siguiendo con la misma línea, el Departamento de Comercio de Estados Unidos anunció el endurecimiento de las restricciones a las exportaciones impuestas a Rusia. Lo que nos indica que Biden no solo presionará a Rusia en lo político sino en lo económico.

A pesar de todo, Biden quiere renovar el tratado nuclear START por lo que necesitará sentarse a negociar con Rusia y lograr la firma. Por lo pronto, se percibe difícil llegar a un acuerdo, pero sería clave para el liderato de los estadounidenses en el ámbito mundial. 

Por ahora, se espera que continúen las hostilidades entre estos dos países y tengan una relación diplomacia solo simbólica.

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Internacionalista por la UDLAP, vicepresidente de Somos Naciones en México A.C. y colaborador del COMCE Sur. Me gustan los libros de historia universal, poesía y tecnología. En mis pasatiempos toco la guitarra acústica. Soy un mexicano comprometido en el desarrollo de un mejor futuro.

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POB/LFJ