OPINIÓN: Fin de los correístas en Ecuador

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El resultado anunciado el 11 de abril de las elecciones presidenciales en Ecuador reflejó el deseo de un cambio. Los ecuatorianos le dieron la espalda a Andrés Arauz, representante del socialismo de Rafael Correa, y optaron por el representante de la derecha tradicional Guillermo Lasso.

Esta victoria constituye el final de la época correísta en casi 15 años, que sumió al país en una severa crisis económica y ahora sanitaria por la nula respuesta para enfrentar el coronavirus.

En segunda vuelta el candidato del movimiento CREO, el exbanquero Lasso obtuvo el 52 por ciento de los votos, dejó en el camino al heredero correísta Arauz. El vencedor optará por el libre mercado, iniciando la aplicación de medidas liberales con el objetivo de reconstruir al país sudamericano.

Lenin Moreno, el presidente saliente, que inicialmente se declaró correísta, deja un país sumido en serios problemas financieros y sociales.

Andrés Arauz es uno de los pupilos de Rafael Correa, expresidente de Ecuador, quien durante sus mandatos (2007-2017) optó en seguir una retórica antimperialista, denigrando a los bancos ecuatorianos y aumentando la división social que afecta al país desde el 2007.

Este sesgo social dio inicio durante la campaña electoral de Correa, quien utilizó una retórica en contra de la clase media de Ecuador, a la que calificó despectivamente de ‘pelucones’, y él como protagonista de la voz y la voluntad del pueblo.

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De igual manera, durante su gobierno Correa, promulgó una ley para limitar la libertad de expresión y - calificada por la prensa como “ley mordaza”-, Con la finalidad de limitar la resonancia y la libertad de expresión de los medios de comunicación.

Con estos dos factores, los correístas tenían una profunda rivalidad con los “pelucones” causando que los debates sociales se convirtieran en un intercambio de sentimientos encontrados, dejando de lado los problemas reales de la sociedad como la economía o los servicios públicos.

Y con los medios de comunicación debilitados, el ejercicio de la crítica constructiva se perdió. Esto causó que los gobiernos correístas fueran protagonistas de su propia autocrítica y desarrollaran un modelo de comunicación retórica para comunicarse con la población.

Todo está segmentación se vio reflejada en los resultados de estas elecciones presidenciales, la mayoría de los correístas estaban ubicados en las costas y en la sierra se encontraban los anticorreístas.

Una vez cargo de la presidencia, Lasso deberá establecer una relación de trabajo con la Asamblea Nacional, donde sus partidarios tienen solo 22 de los 137 escaños. Esto obligará al nuevo gobierno a cabildear con la finalidad de crear alianzas con otros partidos de derecha dentro de la cámara, sumando a las alcaldías para el desarrollo de un proyecto de nación integral.

Por otro lado, tendrá que cubrir los préstamos otorgados por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que suman 40 millones de dólares, equivalentes al 37 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Esto sería el inicio de la construcción de una economía sana.

Estas medias tendrán que ser acompañadas por el reforzamiento del sector salud y del programa de vacunación para la Covid-19. Según datos de Our World in Data, menos del 2 por ciento de los ecuatorianos han recibido la primera dosis de vacunación.

Esto sería de suma importancia para combatir la tasa de moralidad y reactivar la economía que es afectada por el aislamiento impuesto por el gobierno.

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Internacionalista por la UDLAP, vicepresidente de Somos Naciones en México A.C. y colaborador del COMCE Sur. Me gustan los libros de historia universal, poesía y tecnología. En mis pasatiempos toco la guitarra acústica. Soy un mexicano comprometido en el desarrollo de un mejor futuro.

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POB/AAG