CINE: Óscares 2021, contra pronóstico

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Rescato tres sorpresas de la última entrega de los premios Óscar, una de ellas desagradable. Los premios se entregaron en un orden distinto al habitual y Steven Soderbergh, productor de la transmisión, adelantó el premio a la mejor película para dejar al final los galardones a actores protagonistas.

Todo un desacierto. El cine, incluso cuando tiene una fuerte voz autoral, es un trabajo de equipo. Así, el Óscar a la mejor película debería considerarse el premio más importante de la noche, porque reconoce los esfuerzos colectivos sobre el rol de un actor, directora, editor o guionista.

Soderbergh prefirió que su transmisión fuera original, a costa de romper con tradiciones que tienen una razón de ser. Sin embargo, los últimos minutos de la gala rompieron la quiniela de muchos cinéfilos.

Frances McDormand se llevó el premio como actriz principal por Nomadland. Su interpretación de Fern, una viuda que vive recorriendo Estados Unidos a bordo de una van, está llena de matices. El público siente empatía por una mujer atrapada en el pasado, incapaz de entregarse al amor romántico o a la vida en familia.

La propia McDormand tuvo una infancia con aires nómadas. Hija de un pastor religioso, su padre atendió congregaciones en diferentes estados de la geografía estadounidense. Ahora a sus 63 años, Frances McDormand tiene tres Óscares como actriz, compartiendo el podio con Ingrid Bergman y Meryl Streep. Solo Katharine Hepburn ganó cuatro premios.

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Si bien se trata de una actriz versátil y maravillosa, no era la favorita en la categoría. Viola Davis fue reconocida por el Sindicato de Actores, Andra Day en los Globos de Oro y muchos críticos apostaban –apostábamos– por Carey Mulligan. Solo la Academia Británica entregó su galardón a McDormand.

Como si fueran las Olimpiadas, este año la Academia londinense dio clases de nado sincronizado con su homóloga de Hollywood. Ambas asociaciones también coincidieron en el premio a Anthony Hopkins como el mejor actor protagónico por su virtuosismo en El padre.

Periodistas de cine vaticinaban el triunfo de Chadwick Boseman, el resultado más cómodo, dramático y políticamente correcto para la Academia. No sucedió.

Hopkins exploró la demencia en un territorio muy personal; con un personaje nombrado como él (Anthony), padre de una hija con la que tiene constantes fricciones (el propio actor está alejado de su única hija), hombre de una edad en la que la lucidez es incierta conforme pasan los meses (Hopkins tiene 83 años). Trabajo de introspección absoluta.

El factor sorpresa en los Óscares tiene una explicación. La Academia cuenta con más de 9 mil miembros, todos afiliados a una de las 17 ramas de la institución; la de los actores, la de los productores, la de los fotógrafos, etcétera. Este cuerpo de votantes se ha vuelto mucho más diverso en los últimos años.

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En 2015, la Academia tenía 724 miembros nacidos fuera de Estados Unidos; hoy tiene 2107, un 23% del total de miembros. Tan solo en 2020, de los 39 directores que se integraron a la asociación, 29 no son estadounidenses, sino originarios de países tan distintos como México (Felipe Cazals y Luis Estrada), Ecuador, Suecia, Jordania y Corea.

Un grupo tan variopinto de electores difícilmente se va a dejar llevar por lo políticamente correcto. Es razonable asumir que la mayoría de los miembros, todos con experiencia en el cine, deciden por la calidad de los trabajos y no por el clamor popular.

Hopkins y McDormand son la prueba del mérito sobre las circunstancias. Tampoco es que los premios Óscar sean la panacea; no todo el cine es narrativo y dentro del cine narrativo, hay grandes historias que pasan desapercibidas, pero la Academia sí es un escaparate. Más vale que quienes se asomen a esta ventana descubran, por lo general, buenas películas.

LA PALOMITA: Si la pandemia lo permite, este año el Festival de Cannes tendrá una edición presencial que arrancará el 6 de julio.

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POB/LFJ