Alfredo Torres, vacunólogo egresado de la Facultad de Ciencias Químicas de la BUAP, asegura que no hay nada que temer sobre las vacunas contra COVID-19.

Explica que las vacunas con una tecnología de adenovirus tienen un desarrollo de 35 años, mientras que las de RNA mensajero de 13 años, aproximadamente; por lo que lo único que se aceleró fueron los estudios clínicos en humanos.

Asimismo, comenta que los países que no tienen la ciencia para desarrollar sus propias vacunas y sus medicamentos, como México, siempre serán dependientes de los que sí tienen ciencia, pues asegura que el problema es no contar con la inversión suficiente para la investigación.

Respecto a las múltiples vacunas que existen, y otras que siguen en desarrollo, contra el virus, explica que todas son útiles y solo cambia el porcentaje de protección.

Todas las vacunas que han sido aprobadas de emergencia tienen diferentes porcentajes de eficacia. Si una su rango es de 65%, indica que hay 35% de posibilidad de no funcionar y de enfermar, esto es la diferencia entre una y otra. Sin embargo, todas estas vacunas son muy buenas, con alta eficacia para un virus nuevo, como lo es el SARS-CoV 2, altamente contagioso”, refiere.
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De acuerdo a la BUAP, Alfredo Torres ha aportado a nivel mundial en el desarrollo de diferentes terapias y vacunas contra cepas de Burkholderia y E. coli patógenas, actualmente en estudios preclínicos, además del desarrollo de modelos animales estandarizados para evaluar y comparar la virulencia y la progresión de la enfermedad de diferentes cepas bacterianas, así como el estudio de los mecanismos de virulencia, centrándose en la identificación y caracterización de antígenos candidatos para el desarrollo de vacunas.

El doctor es fundador y coordinador de la Coalición Latinoamericana para la Investigación de Escherichia coli (LACER, por sus siglas en inglés), integrada por 90 grupos de investigación en 11 países de la región.

Foto: BUAP

Es también miembro de la Academia Americana de Microbiología, nivel III del Sistema Nacional de Investigadores, su producción científica se plasma en 145 publicaciones arbitradas en revistas indizadas, así como artículos de revisión, capítulos de libros y dos libros, sobre patogénesis microbiana, seguridad alimentaria y desarrollo de vacunas y terapéuticos.

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