El carne contiene importantes niveles de proteínas, minerales y micronutrientes esenciales para el desarrollo del ser humano; por eso suele formar parte de una dieta equilibrada.

Sin embargo, el consumo excesivo de carne crea una alta demanda en la producción de esta, algo que daña al medio ambiente y la salud de quienes la consumen en grandes cantidades, alertan organizaciones ambientales.

Producción de carne en México

Datos del Consejo Mexicano de la Carne señalan que en 2019 a nivel mundial, se consumieron 261.9 millones de toneladas de carne, res y pollo. México se posicionó entre los 10 países que representaron el 82% del consumo y es el quinto entre los países consumidores de carne per cápita.

De acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) en 2020 México registró la producción de siete millones 429 mil 234 toneladas de carne de res, cerdo, cordero, cabra, pollo y guajolote.

La producción de pollo y res, son las más elevadas, con tres millones 578 mil 694 y 2 millones 79 mil 362 toneladas respectivamente en 2020.

Esto representa un incremento de 3.14% respecto a 2019 y un 6.98% respecto a la cifra de 2018. Es decir, anualmente, la producción va incrementando; por ende, la contaminación ambiental y el daño a la salud también.

El SIAP señala que el crecimiento es parte de acciones emprendidas para el repoblamiento ganadero y mejoramiento genético, para elevar las exportaciones, sobre todo en la carne de res.

¿Cómo afecta la producción de carne al medio ambiente?

La producción y consumo excesivo de carne crea una huella ecológica en el ambiente, la cual es responsable del cambio climático y la crisis que enfrentamos.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la ganadería contribuye significativamente al total de emisiones humanas de gases de efecto invernadero.

Estas emisiones representan más del 14.5% a nivel global, y se han incrementado exponencialmente en los últimos años.

Ganadería
Infografía: Greenpeace México

La organización ambientalista Greenpeace asegura que las emisiones de gases de efecto invernadero por ganadería, son similares a los que produce el transporte a nivel mundial.

Entre los gases emitidos por ganadería se encuentran: el CO2, metanol y óxido nitroso; que se generan de un modelo de agricultura dependiente del petróleo, fertilizantes químicos y pesticidas, que sustentan la ganadería industrial.

  • Deforestación y merma de biodiversidad

Además de la producción, también se agregan otras emisiones relacionadas con la actividad ganadera, como el transporte de mercancías para su importación y exportación, y la deforestación para el cultivo de alimento para los animales.

Según Greenpeace, existen tres mil especies vegetales comestibles, pero por la alimentación humana y la de los animales de la ganadería, el cultivo se centra en cuatro elementos: trigo, soya, maíz y arroz.

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La superficie total utilizada destinada al alimento de animales equivale a alrededor del 26% de la superficie terrestre del planeta; y su producción requiere fertilizantes y pesticidas, lo que representa una amenaza directa para otras especies.

  • Demanda y contaminación de agua

También señala que, a comparación de la producción de comida de origen vegetal como trigo o zanahorias, la carne requiere grandes cantidades de agua para elaborarse.

Por ejemplo, para producir un kilogramo de carne de res, se requieren 15 mil litros de agua, mientras que para un kg de trigo se necesitan mil 300 litros y 131 para el kilo de zanahoria.

El uso excesivo de pesticidas, antibióticos y nitratos en fertilizantes hace que el sector sea responsable de más de 50% de los vertidos totales de nitrógeno en el agua. El nitrógeno es un nutriente esencial para ayudar a crecer plantas y cultivos.

El exceso de nutrientes en las aguas provoca lo que se conoce como eutrofización, un crecimiento excesivo de plantas y otros organismos. Durante su crecimiento y putrefacción, estos organismos consumen gran cantidad de oxígeno y generan grandes cantidades de materia orgánica”, explica Luís Ferreirim, responsable de la campaña de Agricultura en Greenpeace España.

Y este proceso es el responsable de la existencia cada vez mayor de zonas muertas en los océanos y de la degradación de ríos, lagos y zonas marítimas costeras.

¿Cómo afecta el consumo excesivo de carne?

El consumo desmedido de carne en el ser humano, deriva en la producción masiva de esta, que es lo que contribuye a la contaminación ambiental.

Sin embargo, el consumo excesivo no solo daña al ambiente, sino la salud de las personas.

En entrevista con Poblanerías, la nutrióloga Irishina Yañez, aseguró que para cumplir con el requerimiento de una dieta correcta, no es necesario un consumo excesivo de carne, sino que se deben incluir todos los grupos de alimentos.

Mencionó que comer carne es importante, más no esencial, pues existen otros alimentos que aportan los mismos aminoácidos, proteínas y vitaminas, como el huevo, las leguminosas y los lácteos.

Irishina Yañez asegura que la recomendación es comer de 120 a 150 gramos de carne al día o de .8 a 1 gramo de proteína por cada kilo de peso.

No obstante, según estadísticas del Consejo Mexicano de la Carne, en México se consumen, por lo menos, 190 gramos de carne al día en promedio.

Algunos de los daños de consumir carne en exceso son:

  • Daño a nivel renal
  • Elevación del colesterol por el exceso de grasas saturadas
  • Elevación de ácido úrico (especialmente por consumo de carnes rojas).

Las carnes blancas (pollo y pescado) no son tan dañinas, pero Irishina Yañez recomienda sustituir el exceso de la variedad de carnes, por los diferentes grupos de alimentos que existen como: frutas, verduras, cereales, lácteos, etc. No se trata de dejar de comer carne, sino de disminuir el consumo.

 

 

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POB/LFJ