La comida también se puede reciclar, no se trata solo de los residuos sólidos, por lo que se puede cuidar el planeta e incluso el bolsillo desde la cocina con una práctica denominada cocina de aprovechamiento o trash-cooking.

De acuerdo a Unilever Foods, este término se le da a la práctica de emplear sobras de comida y partes de alimentos que normalmente no se utilizan, con el propósito de crear platillos aprovechando estos recursos y evitando desperdicios.

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Sin embargo, es importante tomar en cuenta que, para evitar el desperdicio, así como cualquier riesgo a la salud, lo principal es llevar a cabo algunas acciones para garantizar la conservación, seguridad e higiene de los alimentos. En este sentido, aunque la congelación aumenta la vida útil de muchos productos frescos y sobras, es necesario tomar en cuenta las siguientes consideraciones:

  • No introducir alimentos calientes en el congelador, sino esperar hasta que estén a temperatura ambiente.
  • Guardar las sobras en recipientes herméticos apropiados.
  • Las sobras de comida guardadas en el refrigerador se deben consumir dentro de los dos días siguientes.
  • Las sobras congeladas se pueden consumir antes de los tres meses.
  • Nunca volver a congelar las sobras descongeladas.

Pero, también es importante evaluar cuál es la proporción adecuada para cada comida, es preferible moderar las raciones y que, si se tiene más hambre, pueda servirse más.

Algunos tips específicos, para cada tipo de comida, son los siguientes.

Carnes

Lo ideal es utilizar los restos de pollo, carne o pescado para la elaboración de croquetas, canelones o empanadas, y aprovecha las distintas partes de los animales para dar sabor y enriquecer los caldos y sopas.

Por ejemplo, croquetas de pollo con espinaca.

Vegetales

En este caso, los restos de verduras, hortalizas y legumbres pueden transformarse en un puré o aprovecharse en ensaladas; también se pueden usar todas las partes como las cáscaras de las papas y la piel de la calabaza, así como los tallos de acelgas y hojas verdes.

Por ejemplo, puré de coliflor.

Frutas

Cuando están a punto de pasarse puede convertirse en múltiples postres, gracias a su sabor dulce, como un coctel de frutas, un licuado, una compota, una tarta o una mermelada casera.

Lo ideal es utilizar la mayor cantidad de la fruta, incluyendo las cáscaras e incluso el centro de la piña.

Por ejemplo, tarta de guayaba con crocante de cocoa.

Huevos

Cuando están a punto de caducar, una buena idea consiste en cocerlos y preparar unos huevos rellenos, o picarlos para emplearlos en ensaladas, sopas, cremas de verduras o hacerlos revueltos.

Por ejemplo, sopa de huevo con nopales.

Arroz y pasta

Si se cocina demasiado arroz o pasta, se puede apartar lo que no se vaya a comer (antes de mezclarlo con la salsa o los condimentos) y guárdalo en un recipiente en el congelador. Posteriormente, se puede preparar una ensalada con ellos o combinarlos como guarnición de una carne o pescado.

Por ejemplo, salpicón con arroz.

Pan y galletas

El pan del día anterior se puede convertir en unas tostadas para el puré o la crema, o en un clásico budín de pan duro. En el caso de las galletas sobrantes, se pueden triturar en trozos y utilizarlos como topping de helados o yogures.

Por ejemplo, budín de cajeta y frutos rojos.

Queso

Este se puede rallar para utilizar en algunos guisados o para hacer un fondue casero para acompañar con un poco de vino y especias.

Yogures

Los próximos a caducar se pueden utilizar para comer como postre en una gelatina o paleta helada, o como aderezo para ensaladas.

Por ejemplo: gelatina de yogurt con zarzamora.

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POB/KPM