OPINIÓN: Plan de trabajo sin trascendencia

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La reunión del 8 de junio en Palacio Nacional con la vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris, y el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, se centró en el tema migratorio tocando otros puntos de manera tangencial.

Durante la visita se firmó un memorándum de entendimiento entre México y Estados Unidos en el que establecen cooperar en El Salvador, Guatemala y Honduras. Esto tiene como objetivo solventar la desigualdad social para mitigar la migración irregular.

Otro punto fue fijar la reactivación del Diálogo Económico de Alto Nivel (DEAN), una plataforma que facilitara la cooperación de mecanismos del T-MEC e impulse la inversión en Norteamérica. Esto será una gran oportunidad para reactivar la economía y generar empleos en México.

Igualmente, Estados Unidos anunció una inversión de 130 millones de dólares para culminar la reforma laboral en México. Es, decir, que México lleve a la práctica todas las modificaciones legales que aprobó el año pasado y así estar a la par con el capítulo 23 del T-MEC, causante de múltiples denuncias por parte de sindicatos estadounidenses en contra de empresas en México por violar los derechos de los trabajadores.

Es importante mencionar que –por primera vez– se coincide en el diagnóstico migratorio de invertir en proyectos de desarrollo, pero en su ejecución se discrepa.

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Por un lado, Estados Unidos aboga por supeditar la ayuda al Triángulo Norte (El Salvador, Guatemala y Honduras) en la lucha contra la corrupción, mientras que el gobierno de mexicano apuesta por desembolsos directos fomentando los proyectos de Sembrando Vida (plantación de árboles) y Jóvenes Construyendo el Futuro (capacitación laboral).

Así mismo, no se observó un comunicado de prensa hecho en conjunto entre la Casa Blanca y Presidencia de la República, cada parte emitió su propio comunicado con énfasis diferente en los temas que abordaron en la reunión.

De igual modo, dentro del contexto estadounidense se percibe una creciente preocupación social por el tema migratorio impulsado por el Partido Republicano, puesto que el tema se utiliza como punta de lanza para las elecciones intermedias del 2022 en donde se renovarán 34 escaños de la Cámara de Representantes.

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Esto sería un gran problema para el gobierno del presidente demócrata, pues al no lograr una elección favorable, Biden, perdería la única mayoría de las dos cámaras no logrando los objetivos de su agenda política.

Del lado mexicano concluyó el calendario electoral, lo que daría una oportunidad al presidente Andrés de involucrarse en los temas de política exterior y asimilar la importancia de la relación con nuestro vecino del norte.

Es importante recordar que en Estados Unidos radican 22 millones de compatriotas indocumentados que viven en la sobra del sistema estadounidense sin servicios sociales y con pocas garantías legales.

Esta población envía remesas equivalentes a 36 mil millones de dólares al país, sirviendo como paquetes de estímulo económico para el gobierno. Lo cual no debería ser motivo de logro sino de reflexión por la crisis humanitaria que representa este efectivo.

Es por ello que me preocupa que se esté perdiendo una oportunidad de relanzamiento estratégico de las relaciones entre México y Estados Unidos, siendo el memorándum de entendimiento solo una hoja de temas importantes sin mayor trascendencia.

Pueden contactarme en Twitter, a través de:

Internacionalista por la UDLAP, vicepresidente de Somos Naciones en México A.C. y colaborador del COMCE Sur. Me gustan los libros de historia universal, poesía y tecnología. En mis pasatiempos toco la guitarra acústica. Soy un mexicano comprometido en el desarrollo de un mejor futuro.

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POB/LFJ