OPINIÓN: La agenda de la ignominia

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El tema de las desapariciones en México está empujando la apertura de una agenda nacional de seguridad y justicia donde se coloque el tema como una de las problemáticas que junto a los feminicidios, ensombrecen la actuación de Gobierno de la República.

Una desaparición puede ser riesgosamente el preámbulo de un feminicidio.

En el país diariamente aproximadamente 11 mujeres pierden la vida en circunstancias de violencia doméstica, conyugal, laboral, víctimas de crímenes de odio, trata de personas o a manos del crimen organizado.

En la última semana, dos contactos me permitieron tomar nota en mi agenda personal periodística sobre la crudeza de una realidad que las mujeres viven particularmente al norte del país.

Mujeres de Sonora, Baja California, Tamaulipas, Sinaloa y Michoacán están buscando a sus familiares desaparecidos por cuenta propia y al margen de la actuación de autoridades que de manera intencional ignoran o dan carpetazo a las búsquedas.

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Al establecer contacto con Ceci Flores, fundadora del Colectivo Madres Buscadoras de Sonora, pude conocer desde su narrativa, la búsqueda que realizan de sus hijos a partir de largas caminatas por territorios norteños llevando pico, pala y uñas para rascar la tierra y encontrar en decenas de fosas clandestinas restos humanos que puedan dar indicios de algunos de sus familiares.

A lo anterior, se suma la labor titánica de otra mujer del norte del país.

María Salguero Peñaloza, una geofísica que le está corrigiendo la plana al gobierno, con la elaboración de un mapa nacional de feminicidios.

Con herramientas como la geolocalización, María lleva adelante desde hace 5 años, la documentación de feminicidios diarios, para que las víctimas dejen de ser cifras y tengan un nombre e identidad que permita hacer un análisis detallado por zonas, causas, edad, parentescos, perfil de agresores y toda una serie de datos que suman para entender una de las problemáticas de mayor violencia que hoy enfrentamos en México.

Los casos de desapariciones y feminicidios en México hoy tienen el reflector internacional por el cine independiente promovido a través de series como “La tres muertes de Marisela Escobedo” y las películas: “La Civil” y “Sin señas particulares”.

En la realidad, Ceci Flores quien encabeza al colectivo Madres Buscadoras de Sonora enfrenta varias amenazas de muerte.

Mientras tanto, María Salguero creadora del Mapa de Feminicidios documenta cómo las muertes siguen, de manera constante y agravando las circunstancias de impunidad en las que se dan los asesinatos.

En Puebla ambos temas como se diría en el argot cinematográfico permanecen enlatados.

La realidad supera esa ficción que hoy desnuda a un país donde ya no es posible ignorar los miles de desparecidos y las decenas de mujeres que siguen muriendo diariamente en circunstancias violentas.

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POB/RPC