OPINIÓN: BUAP: Lo que viene y lo que falta

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En atención a los tiempos marcados en la Ley de la BUAP, es necesario elegir a quien deberá dirigirla desde la rectoría, por un período de cuatro años.

Trámite, medida, disposición, que es asumida por quienes aspiran a ocupar la silla de la rectoría.

Y en eso están de acuerdo los eventuales candidatos.

De la manera en cómo iniciaron su periplo individual, daría la impresión de que existía un pacto para no violentar un proceso que amenazaba con provocar desestabilización en la Universidad.

Y que el pacto era inviolable.

Luis Miguel Barbosa Huerta y Alfonso Esparza Ortiz dieron pausa a sus desencuentros, diferencias y criticas públicas. Decidieron no perturbar las elecciones del 6 de junio y llevar a buen fin el proceso de cambio de rector.

Lograron lo primero, lo segundo amenaza con hacer crisis. Ojalá y no.

Y al parecer no es en estricto sentido su responsabilidad.

Pero pueden influir y abonar en que el particular proceso concluya con madurez y tranquilidad para beneficio de los universitarios, de los poblanos y de los diferentes niveles de gobierno.

Disputas y diferencias han surgido entre algunos de los aspirantes.

Solo por la silla de rectoría, cuando las condiciones exigen más.

Y es que en el imaginario están presentes varios pendientes universitarios.

Una nueva Ley de la BUAP que esté inscrita en los retos presentes.

La Universidad, la BUAP, necesita redefinir su presencia social, su nueva relación con una sociedad del siglo XXI y la forma cómo debe responder ante sus retos, necesidades y reclamos.

Más allá, mucho más allá de lo académico.

Como sucedió en el año 56 del siglo anterior. Parecido al proceso de 1961, cuando los cambios nacionales e internacionales penetraron las entrañas universitarias.

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1964, 1968, 1971, 1981 y 1990 también obligaron a la Universidad y lo universitarios a encontrar una empatía interior y adecuarse a la realidad social.

Es decir, en este 2021 las condiciones actuales exigen más que una elección de rector.

Y para los pendientes, conviene ponerse de acuerdo.

Para beneficio de todos.

Más allá, mucho más allá de los intereses personales.

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POB/RPC