OPINIÓN: "Había una voz"

Salto Cuántico; Karina Álvarez

Cantar es un recurso esencial en la crianza y en la infancia, pues la voz es el instrumento primordial del ser humano, el problema es que no se canta lo suficiente en nuestros espacios familiares y educativos porque hay algo que se llama la voz avergonzada: nos da vergüenza cantar”, afirma el escritor y arte-educador mexicano Emilio Lome.

Desde 1998, Lome se ha dado a la tarea de investigar a la infancia y su actuar, gracias a esta búsqueda surgió el proyecto Había Una Voz, que tiene como fundamento el que los niños y niñas que cantan logran una mejor comprensión lectora, lo que a su vez les desarrolla otras grandes habilidades para la vida misma.

Entonces Emilio reunió a tres artistas más: la intérprete y actriz Carolina Vidal; la intérprete, Lucero Aburto; y a Vladimir Cano, intérprete musical, vocal y director musical del proyecto.

Juntos han hecho que Había una Voz sea posible para que los niños, niñas, adolescentes y adultos puedan disfrutar y aprender.

Esta puesta en escena se basa en literatura cantada, en donde se cuenta un cuento por medio del canto.

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No es un concierto musical, asegura Caro Vidal, “hacemos literatura cantada, donde lo más importante es el cuento. No sólo es para niños, si los papás cantan, estamos cumpliendo la misión”.

Y es que, si un niño no lee es porque sus padres no leen, así de simple, ejemplo que se puede usar para muchas otras costumbres.

El reparto musical de Había Una Voz está dividido en tres partes: Bebé cantos, bebé cuentos, para niños de 0 a 2 años; Canta libros, para menores de 3 a 6 años; y óperas pop, que es para los mayores de seis años.

En lo que va de este año se han presentado cuatro veces en diferentes zonas, pero buscan llegar al interior de la República para que todos conozcan este método de aprendizaje y enseñanza.

La expresión artística no está lo suficientemente presente en la educación básica en México como debería”, destaca Emilio Lome.

Lo que se busca es lograr una crianza cancionada. No es lo mismo arte que expresión artística, arte y juego, es la combinación.

El arte al volverse expresión artística nos acompaña en la gestión emocional, y cuando no sucede tenemos niños neuróticos, violentos o retraídos.

Cantar, contar y jugar, es consecuencia de la investigación que inició Lome en 1998, “habíamos detectado cantar y contar, pero faltaba jugar, para 2005 ya trabajaba lecturas que se cuentan con canciones y se juegan”.

Sin embargo, Emilio, al igual que muchos investigadores mexicanos, enfrenta un problema: no se le da crédito a su labor.

La mayoría de los teóricos en educación son extranjeros, el único latinoamericano es Paulo Freire; lo que Emilio y esta comunidad pide es que se validen sus investigaciones y a nuestros investigadores, pues desde la cotidianeidad están construyendo nuevos modelos educativos.

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Hay que recuperar lo que vamos descubriendo, estamos haciendo un proyecto de investigación donde se incluye un concierto de literatura cantada con posibilidad de muchas cosas más, esta es una cosa que va en crecimiento y nos podemos enriquecer, podemos encontrar un punto en común para impulsar a la niñez de este país y del mundo”, agrega Caro.

A cantar se ha dicho. Que la voz cantada sea también la que enuncie, sea la voz que sane, que armonice y la que se exprese, que la voz cantada sea un detonador de muchas cosas que van en camino a la construcción ciudadana”, pide el arte-educador.

SINCRONÍA: El próximo 23 de agosto Emilio Lome estará en Puebla en el Congreso Latinoamericano de Desarrollo de la Literatura y Escritura, edición 16, en donde hablará sobre esta investigación.

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POB/RPC