CINE: Atleta A: El drama de la gimnasia

La presión para una gimnasta de élite como Simone Biles es abrumadora; una mujer que debe cumplir con rutinas perfectas y tener una opinión sobre todo.

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Simone Biles ganó cuatro medallas de oro y una de bronce a los 19 años de edad en los Juegos Olímpicos de Río.

Entre vítores y aplausos, se convirtió en la reina del certamen.

Ahora, a dos días del cierre de Tokio 2020, la historia es muy distinta.

Biles abandonó la capital japonesa con dos medallas; ninguna de oro. Desistió de participar en las finales de salto de caballo, piso, barras asimétricas y completa, solo concursando en la de barra de equilibrio que fue el último evento programado.

La afroamericana citó problemas de salud mental y, en una conferencia de prensa, declaró que en Tokio “[las atletas] deberíamos divertirnos y a veces ese no es el caso”.

La presión para una gimnasta de élite como Simone Biles es abrumadora; una mujer joven que debe cumplir con rutinas perfectas, tener una opinión sobre todos los temas y estar al pendiente de periodistas y patrocinadores.

A veces se nos olvida que Biles convive diariamente con esta presión desde que era una adolescente.

Una vida de éxitos, pero también de sacrificios. Sacrificios que solo pueden entender otras gimnastas como las protagonistas del documental Atleta A, dirigido por Bonni Cohen y Jon Shenk.

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La virtud principal de esta película es que reúne voces de atletas que, al contar sus vivencias, logran armar un mosaico común. El primer azulejo es el amor por la gimnasia; niñas maravilladas por las piruetas que veían en la televisión.

El segundo azulejo es una vida de disciplina: entrenamientos diarios y lesiones constantes que pocas veces se traducen en días de descanso. El tercer componente del gran mosaico es el abuso sexual perpetrado por Larry Nassar, médico del equipo de gimnasia olímpica entre 1986 y 2015.

29 años de toqueteos inapropiados. El doctor a veces metía sus dedos en el ano y la cavidad vaginal de las gimnastas, disfrazando el abuso como un tratamiento médico.

Actos repugnantes que la Federación de Gimnasia en Estados Unidos ignoró, denuncia tras denuncia.

Steve Penny, presidente de la USA Gymnastics hoy detenido, mantenía las acusaciones en secreto.

Lo importante era ganar dinero a costa de jóvenes tan fuertes físicamente como vulnerables emocionalmente.

Los entrenadores Marta y Bela Károlyi, con experiencia en once Juegos Olímpicos, voltearon hacia otro lado. Para ellos, lo que importaba era la cosecha de medallas y nada más.

Detrás de la gloria olímpica, la tragedia. Quizás todos estos ingredientes hirvieron en la cabeza de Simone Biles en Tokio.

Quizás la presión es insoportable cuando camina de la mano del trauma. Especulaciones que escribo porque este es el momento perfecto para ver Atleta A.

La cinta de Cohen y Shenk tiene dos méritos que se suman al de contar con entrevistadas poderosas. El primero es que los directores trazan una buena cronología, lo que significa, un excelente trabajo de guión.

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El documental prueba que los abusos de Nassar no se dieron como una casualidad del destino.

En la película se narra cómo los Károlyi, coaches legendarios, tienen una visión de la gimnasia que terminó por permear en todos los países. La pareja empezó a entrenar chicas en Rumania, con Nadia Comăneci como la estrella.

Comăneci obtuvo dieces perfectos y ganó el oro a los 14 años, receta ideal para la fama internacional.

Los Károlyi se alejaron de una práctica que era la norma. Antes de ellos, las gimnastas eran mayores de edad.

Ellos innovaron y prefirieron competir con adolescentes, más flexibles y compactas, pero también más manipulables.

Esta pugna por impulsar a mujeres tan jóvenes terminó por destrozar vidas y atrajo a pedófilos como Nassar, quien consciente de la falta de madurez de sus víctimas, abusó de la confianza que muchas gimnastas le tenían. Una de ellas provoca escalofríos ante la cámara cuando dice que Nassar era “el único adulto amable” en el equipo de USA Gymnastics.

Otro mérito de Atleta A es que se trata de un documental construido como thriller. El final, que no revelaré, es toda una inyección de catarsis. Un rayo de luz que al caer, revela cómo el deporte no es un medallero, sino una trinchera para pelear… y pelear.

Atleta A está disponible en Netflix.

LA PALOMITA: ¿Ya visitaron la sala virtual de la Cineteca Nacional? ¡Bravo por la iniciativa!

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