PELÍCULA: Día de terror, 11-S: Así se vivió en la Casa Blanca

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El director británico Adam Wishart es una creatura de la televisión pública. Desde los años noventa, produce y dirige películas documentales para la BBC. En el núcleo de su obra está la necesidad de explorar el filo que divide a la vida de la muerte, a las decisiones cotidianas de aquellas que se vuelven urgentes, en medio de presiones extremas.

Tomemos como ejemplo El precio de la vida (2009), film en el que Wishart sigue a pacientes enfermos de cáncer y a las autoridades de salud que terminarán por esclarecer un dilema: a cuáles de ellos otorgar un tratamiento costoso y a cuáles dejar morir. Decisiones difíciles tomadas por personas con un grado de poder que raya en lo absurdo.

Este interés por entender las decisiones más consecuentes reaparece en la última aventura de Wishart, 11-S: Así se vivió en la Casa Blanca, una coproducción entre la BBC y la plataforma Apple TV Plus. El documental se acerca a los más poderosos funcionarios de Estados Unidos para averiguar lo que pasaba por sus cabezas cuando aviones secuestrados por Al Qaeda impactaron contra las Torres Gemelas y el Pentágono.

Es una mirada desde el centro de mando. Así, lo que le importa al director es capturar las sensaciones y las experiencias, el ajetreo del fatídico martes 11 de septiembre de 2001. En su documental no hablan los sobrevivientes, las familias de las víctimas, los rescatistas o los grandes expertos en el tema del terrorismo. Hablan quienes reaccionaron con todo su poder a los atentados.

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El grupo incluye al vicepresidente Dick Cheney, a Condoleezza Rice –en ese entonces consejera de seguridad nacional– y al estratega político Karl Rove. Sin embargo, la figura central es el presidente Bush, quien solo tenía 235 días como ocupante del Despacho Oval cuando los ataques cimbraron no solo a su país, sino al mundo, que seguía los acontecimientos por la televisión.

El republicano salió a correr en la madrugada del 11 de septiembre. Después, asistió a un evento en una escuela primaria de Florida. Ahí, mientras escuchaba a niños leer, le avisaron del ataque al World Trade Center. La película logra transmitir la tensión al interior del equipo de Bush: ¿Era prudente que el presidente, el hombre más poderoso del mundo, regresara a Washington? ¿A dónde ir?

Bush reflexiona sobre el pasado y describe su impotencia por no estar presente en la Casa Blanca. De Florida pasó a una base militar en Luisiana y luego a otra en Nebraska. Cuando por fin aterriza en la mansión presidencial, se prepara para dar un discurso a la nación. Antes de que las cámaras transmitan la señal, Bush da un fuerte manotazo sobre su mesa y mata a una mosca.

Esa toma es una maravilla. Es un mérito de Wishart y de sus editores que funcione tan bien. Toda la cinta el director construye un relato donde el presidente tiene que contenerse, donde su poder no basta para impedir la tragedia, donde el control no lo tiene él. Al dar el manotazo, toda la furia se desborda sobre la audiencia.

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Este momento revelador es el más sincero de todos los retratados en 11-S: Así se vivió en la Casa Blanca. El documental peca de condescendiente con todos los peces gordos de la política, en especial cuando la historia se detiene en un punto importante: Las agencias de inteligencia tenían en sus archivos a los yihadistas que terminaron por secuestrar los aviones de United y American Airlines.

A la pregunta de si podía evitarse el 11-S, Bush solo contesta que no ha contemplado cómo su administración pudo reaccionar de manera distinta. Sin más. Sin presión del realizador. Sin testimonios que contradicen esta versión de la tragedia inevitable.

Una de las frases que suelta el expresidente a veinte años de distancia dice así: “La lección de una crisis, además de proyectar la calma, es decir algo”. La película, con los políticos cuidándose las espaldas, dice poco. Muchas anécdotas, limitada sustancia. Lo poco que se dice aporta claridad, por supuesto. El poder es soberbio y no hay preparación suficiente para el terror, que en 2001 destruyó las Torres Gemelas, pero que hoy nos sigue destruyendo.

11-S: Así se vivió en la Casa Blanca puede verse aquí.

LA PALOMITA: Otros documentales filmados por Adam Wishart pueden verse desde su sitio web (http://www.adamwishart.info/).

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“Irresponsibility is part of the pleasure of all art” P. Kael

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POB/KPM