OPINIÓN: En política, ni perdón, ni olvido

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La venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena
El Chavo del ocho

Puebla 200 años después, la política que cede y une y la que impone y divide.

Unir o dividir. Sola hay dedos sopas.

Para el poder político, pareciera, Puebla no interesa. O si, en la medida de convertirla en instrumento para saciar desquites y emparejar desprecios.

Puebla, los poblanos, el poder político, tendrán dos gritos, dos celebraciones, dos fiestas. En Casa Aguayo y en el Charly Hall.

Poca cosa: Agustín de Iturbide proclamó tres ocasiones en Puebla la Independencia de La Nueva España, la política se lo exigió. Una en el balcón del Palacio Municipal, otra en el Palacio Episcopal, y la tercera desde un balcón del Edificio Carolino.

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Pueblo, religiosos y estudiantes, partícipes de una gran celebración.

En ese 5 de agosto de 1821, en Puebla, conclusión de cesión, negociación y satisfacción de todas, si, todas las fuerzas políticas, desde el ánimo conciliador de las Tres Garantías, hasta las tres fuerzas de poder representativas del pueblo: civil, religioso y académico.

Valía la pena.

Puebla fue la primera ciudad que firmó, juró, apoyó la Independencia de El Imperio Mexicano.

Puebla, 5 de agosto de 1821, año de la unión, concesión. En beneficio del pueblo y las instituciones.

Desde entonces ha llovido.

Puebla, 15 de septiembre de 2021, año de pintar rayas, establecer diferencias, en beneficio de un grupo de poder y contradicciones personales.

Lo que hay que ver 200 años después.

Y es que el 2024 está a la vuelta de la esquina.

Y es que las afrentas superan a las coincidencias.

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Y es que ahora es el año de dar patadas al pesebre.

Y es que antes fueron Agustín de Iturbide, Ciriaco del Llano (Comandante de Puebla), Carlos García (Alcalde), José Antonio Joaquín Pérez Martínez y Robles (Obispo de Puebla), Ignacio María Lerdo de Tejada (Rector del Real Colegio del Espíritu Santo).

Ahora son Luis Miguel Barbosa Huerta, Claudia Rivera Vivanco, Eduardo Rivera Pérez, Ignacio Mier Velasco, Alejandro Armenta Mier, Juan Manuel Biestro Medinilla.

Septiembre en Puebla, el mes de las definiciones y los ajustes. Lo que viene a pocos conviene. El poder, dicen, a los inteligentes los marea, a los pendejos los aloca.

Es cuanto.

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POB/AAG