Hablar con las y los niños sobre temas sensibles siempre es complicado, ya que a veces no sabemos cómo explicarles sin afectarlos, sin embargo, siempre es importante hacerlo.

En este caso, hablar sobre sismos o terremotos es primordial en un país como México, donde suele ser común experimentarlos de diferentes magnitudes.

Eso realmente marca la diferencia [explicarles sobre los terremotos] en cuanto a cómo un desastre podría afectarlos a corto y largo plazo, y a su capacidad de recuperarse”, comenta Sarah Thomson, directora de Emergencias de Estados Unidos.

Protección Civil de municipio de Puebla, emitió un protocolo y ciertas recomendaciones para hablar con las y los niños antes, durante y después de un sismo.

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Antes del sismo

1. Enséñales que existen este tipo de fenómenos naturales. Explícales por qué pueden suceder, qué pasa y qué puede pasar durante uno, es decir, oriéntalos para que conozcan los riesgos.

Durante la infancia, los niños suelen sentir mucha curiosidad por las cosas, por lo que les pueden surgir varias dudas, que pueden ayudar al proceso de entendimiento.

2. Como recomendación general, debes tener una mochila de emergencia, que contenga documentos importantes, alimentos no perecederos, algunos medicamentos, linterna con baterías y, actualmente, con cubrebocas y gel antibacterial, etc.

Es por eso que, debes hacer la mochila junto con ellos, explicándoles para qué puede servir cada elemento y por qué se necesita hacer con anticipación.

3. Enséñales protocolos de emergencia y  qué se debe hacer, cómo se debe reaccionar, por dónde se debe salir o, en su caso, dónde es un lugar seguro para ponerse.

Lleven a cabo simulacros en familia e incluso refuerza el "no corro, no grito, no empujo" para realizarlos manteniendo la calma.

Durante el sismo

Al recibir la alerta, manteniendo la calma, prepárate y prepara a los niños, poniendo en práctica los protocolos de emergencia (cubrebocas, mochila, pertenencias importantes)

No grites ni te alteres porque eso los va a alterar o asustar, lo que causaría que lloren o se bloqueen y no puedan cooperar para la salida rápida o, en su caso, resguardarse en un lugar seguro.

Después del sismo

1. Hazlos sentir seguros. Explícales que es normal tener miedo, incluso no debes ocultar el tuyo pero procura no perder la cordura ni desbordar la angustia, ya que eso les causará más inseguridad. Si es necesario y lo solicitan, abrázalos o duerme con ellos.

2. No los expongas a imágenes o información explícita, que pueda incrementar su miedo. En el caso de que lo estén viendo de forma presencial y, si es posible, aléjalos. Siempre sé honesto con ellos.

3. Escúchalos. Los niños suelen expresar sus emociones a través de palabras o dibujando, por lo que si los ves jugar o dibujar temas relativos al sismo, es normal ya que es su manera de procesarlo.

En caso de haber vivido algo muy fuerte, ayúdalos a recuperarse, involucrándote en ella. Ten paciencia si tardan en volver a la "normalidad", todo es un proceso.

¿Por qué el "triángulo de vida" no es la mejor opción ante un sismo?

El "triángulo de vida" es una técnica que se utiliza como método de protección durante un sismo, que surge gracias a, Douglas Copp, rescatista estadounidense.

Se basa en ser un espacio que se forma entre los muros de una edificación y un mobiliario, como una mesa, un sillón, una silla, etc., colocando al sujeto en posición fetal entre ellos. Como se muestra en la siguiente imagen:

Triángulo de vida
Imagen: National Geographic en Español

Sin embargo, esta técnica en México puede ser obsoleta porque, a diferencia de las construcciones en Estados Unidos, aquí son más pesadas pues están hechas de concreto por lo que, al caerse, no lo hacen de esa forma sino se despedazan.

De hecho, después del temblor del 19 de septiembre de 2017, el Centro Nacional para la Prevención de Desastres (Cenapred) confirmó que, el triángulo de vida no es una técnica válida como método de supervivencia.

Incluso, ha habido imágenes rondando en redes sociales donde recomiendan proteger a los niños de esa forma, sin embargo, no es un método muy seguro porque el mismo cuerpo del adulto puede aplastarlo.

La recomendación es salir de la edificación lo más rápido posible o, si es el caso, ponerse debajo de la estructura más fuerte del edificio (alejados de las ventanas) como los marcos de las puertas.

 

 

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POB/PCL