Un reportaje de Guillermo Flores publicado en A Tiempo.tv.

Más de 12 mil migrantes de diferentes nacionalidades llegan al Puente Internacional de Del Río en la Frontera de Texas con México en el municipio de Acuña, Coahuila.

Las autoridades norteamericanas improvisaron un campamento bajo el puente internacional, aprovechando la sombra que provoca el mismo.

Con pocas medidas sanitarias, sin servicios de salud y solo con la esperanza de recibir el permiso para habitar en aquel país, miles de migrantes de Haití, Cuba, Honduras, Guatemala y El Salvador se aferran a su sueño americano.

Son las 4 de la mañana, el despertador suena me preparo para ir hacer ejercicio para después revisar la pauta del noticiero que iniciará a las siete de la mañana en punto. De mi cabeza no puedo quitar la imagen que vi ayer por la noche de Paloma con su hija Paula María que viven en Acuña y de cómo en una historia de Instagram nos platica del buen corazón que tiene su hija al ayudar a un grupo de haitianos.

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Paula María nos contaba de siete personas de Haití que estaban en Acuña de vacaciones y que no tenían donde dormir, ella los invitó a su casa para que pudieran pasar la noche. Molesta nos decía que tres de los migrantes no habían alcanzado cama, y que habían tenido que dormir en el piso.

En la inocencia de Paula María los migrantes son vacacionistas, pero la verdad es que son personas que huyen de la realidad de sus países, azotados por la pobreza, los huracanes, los terremotos y la violencia política, para ellos, después de miles de kilómetros recorridos, ese piso y espacio que Paula Maria les consiguió, les sabe a gloria.

Migrantes Coahuila
(Foto: Guillermo Flores / ATiempo.Tv)

Cifras extraoficiales del gobierno mencionan que hasta Acuña han llegado más de 12 mil migrantes que duermen bajo el Puente del Internacional del Río el cual conecta las ciudades de Acuña del lado mexicano con Del Río en Estados Unidos.

El alcalde Bruno Lozano de Del Río ante la emergencia migratoria a solicitado el apoyo del departamento de Seguridad Nacional para que colabore con los agentes de la patrulla fronteriza, ante la magnitud del problema y también se ha procedido a cerrar el puente.

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Migrantes en Coahuila
(Foto: Guillermo Flores / ATiempo.Tv)

Terminó el programa y son las 8 de la mañana, mientras escucho la clase de la maestría de periodismo del CIDE, preparo mi maleta y el equipo de reportero, subo a mi camioneta tomando carretera rumbo a Acuña, Coahuila, 497 km me esperan, cinco horas y media de camino marca google maps.

Al paso de una hora un letrero en la carretera señala 350 km rumbo a Piedras Negras que se encuentra a 88 kilómetros de Acuña, ¿qué tanto son estos kilómetros que recorreré en la comodidad de mi camioneta, con el aire acondicionado y un tibio café, en comparación con los 2 mil 280 kilómetros que los migrantes tiene que transitar desde que se internan a México por Hidalgo en Chiapas en el sur del país hasta llegar a Acuña, en la frontera con los Estados Unidos?

Migrantes en la frontera México - Coahuila
(Foto: Guillermo Flores / ATiempo.Tv)

Las caravanas migrantes en México iniciaron el 12 de octubre de 2018 durante los últimos meses de la administración de Enrique Peña Nieto, la primera caravana partía de Honduras y durante el camino se sumarían ciudadanos de El Salvador y Guatemala.

Estos tres países conforman la región conocida como el Triángulo Norte donde los niveles de violencia se equiparan a zonas de guerra, la inseguridad alimentaria alcanza los niveles más altos en una comparativa mundial y la tasa de migración se encuentra en constante crecimiento a raíz de los millones de jóvenes, en su mayoría, que quieren escapar de la realidad que están viviendo.

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Hace tres años pude cubrir aquella caravana en Tijuana, fui testigo del dolor que sufren los migrantes de distintos países que más allá de lo físico ,el dolor mental de tener que dejar atrás su historia, su familia, su país, su geografía, su todo.

Los haitianos escapan de un país en el que muchos declaran esta alejado de la mano de Dios, en los últimos años huracanes y temblores han sido la constante y la convulsión del sistema político una realidad.

Migrantes cruzando el Río Bravo
Migrantes cruzan a México por la cortina para comprar pañales, toallas sanitarias y alimentos, para posteriormente regresar al campamento en suelo de Estados Unidos. La cortina es una estructura de cemento que ha quedado al descubierto por la baja en el caudal del Río Bravo. (Foto: Guillermo Flores / ATiempo.Tv)

Según datos del Banco Mundial, Haití es el país más pobre de América y uno de los más pobres del Mundo. El pasado 7 de julio de este año, Jovenel Moise su presidente fue asesinado cuando un comando armado ingresó a su casa.

El 12 de enero del 2010 un terremoto afectó a la isla dejando al menos 220 mil muertes.

En 2015 el huracán Matthew dejó aproximadamente 800 muertos y daños por más de 2 mil 700 millones de dólares.

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El 18 de agosto de este año un terremoto de 7.2 de intensidad dejó más de 2 mil muertes en la Isla. Según el fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) 1.2 millones de personas, incluidos 540 mil niños, se vieron afectados por el terremoto y alrededor de medio millón de menores tienen acceso limitado o nulo a refugio, agua potable, atención médica y nutrición.

Los eventos de los últimos años de carácter natural y político han convertido a Haití en un país generador de migrantes, en 2019 las Naciones Unidas reportaba 1 millón 585 mil haitianos migrantes.

Llegamos al famoso kilómetro 26 donde ahora está un retén del ejército mexicano, antes existía una garita para evitar el ingreso ilegal de mercancía a México.

Siete camiones de pasajeros están siendo revisados, todo parece indicar que la crisis migrante ha puesto en alerta al gobierno mexicano. Posteriormente me enteraría que la forma de la llegada de la mayoría de los migrantes hasta la frontera en Acuña es por transporte de pasajeros. “Usted no puede tomar video” me dice un miembro del ejército mexicano, me identifico con mi credencial de la Federación Internacional de Periodistas a lo que él responde, “eso aquí no sirve” mientras su metralleta se balanceaba en su espalda. Después de cuestionarme los motivos del viaje y comentarle que me dirigía a dar cobertura a la crisis migrante, un “continúe su camino” fue lo que siguió de la conversación, de muy mala gana por cierto.

Migrantes cruzando el Río Bravo
(Foto: Guillermo Flores / ATiempo.Tv)

¿Por qué pueden trasladarse en camiones?

Los migrantes de los distintos países que están llegando a la Frontera con Estados Unidos ingresaron por la frontera Sur de México, en Tapachula, Chiapas la gran mayoría realizó los trámites migratorios para poder trasladarse legalmente en el país.

Estos trámites pueden tardar desde algunos días hasta meses.

Son las tres de la tarde y después de recorrer poco más de 450 kilómetros llegamos a Ciudad Acuña, todo parece normal y con relativa calma, en el trayecto de la carretera la presencia de camionetas de las fuerzas de seguridad pública de Coahuila y del ejército fue continua, pero nada fuera de lo normal.

Coahuila ha sido el estado de la frontera norte de México con menor número de asesinatos en los últimos 20 años 6 mil 613.

La seguridad en Coahuila si bien ha servido para ser un atractivo de nuevas inversiones, también ha llegado a oídos de los migrantes que han valorado más el cruzar por este estado, el tercero más grande de México, que por otro en el cual sus cuerpos pueden ser objeto del deseo del crimen organizado.

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José me platicaba en medio del agua mientras cruzábamos ambos el Río Bravo, su travesía para llegar hasta la frontera norte de México, escurriendo ambos pero ya en suelo norteamericano continuaba diciéndome que fueron cuatro vuelos de avión, varios camiones y cientos de kilómetros, había pasado por Guyana Francesa, Brasil, Uruguay, Panamá, Nicaragua y…. Ahí nos quedamos porque unas patrullas de migración estadounidense venían rumbo a  nosotros y tuve que regresar corriendo nuevamente al Río Bravo, rumbo a México, mientras José junto a su familia, seguirán con la esperanza de lograr el sueño de llegar a los Estados Unidos, sueño que se reduce a un número 6,270 que es el turno de su esperanza donde la migración de Estados Unidos decidirá si concede o no el sueño de José.

"Aquí luchando, es mejor quedarse aquí y morir aquí que regresar para Cuba”: José, migrante cubano

Los Tickets, el resumen de la esperanza

La autoridad migratoria norteamericana entrega turnos a los migrantes que esperan bajo el puente que conecta México con Estados Unidos.

Esos turnos son el número que tendrán para ser atendidos por un agente migratorio y que este decida si se le otorga o no el permiso para vivir en los Estados Unidos ya sea por asilo humanitario, político u otra causa. Al interior del campamento migrante el comentario es que de cada mil entrevistas solo el 10 por ciento son exitosas y se le concede el permiso, el resto es embarcado en vuelos directos a su país de origen.

Viviendo en el campamento migrante

La dinámica de los migrantes en la zona es llamativa, pernoctan abajo del puente internacional en suelo americano, pero dado que no pueden internarse más en el país, todas las compras de comida, productos de higiene, salud o cualquier cosa la hacen en suelo mexicano, por lo que la cortina es ese espacio de cemento que permite cruzar el Río Bravo caminando, se convierte en un espacio de desplazamiento permanente de migrantes, que lo cruzan con la única molestia de mojarse hasta poco arriba de la rodillas.

Hay migrantes que se dedican hacer compras en suelo mexicano y cobran por traer productos a otros, incluso hay mexicanos que cruzan por la cortina a suelo norteamericano en específico al campamento migrante para vender burritos, gorditas, agua, refresco y otros productos a los demás migrantes.

Migrantes cruzando el Río Bravo
(Foto: Guillermo Flores / ATiempo.Tv)

En el campamento migrante, el gobierno de Estados Unidos probé un alimento por día a los migrantes, lo que provoca que para obtener más comidas durante el día tengan que trasladarse a suelo mexicano cruzando el Río Bravo por la cortina y buscar comida gratuita con diversos grupos de mexicanos que apoyan a los migrantes o si no comprar alimentos en la zona.

Meses se reducen a un instante

Un mes, dos, tres hasta siete meses es el tiempo que algunos de los migrantes tardan en llegar de sus respectivos países a la frontera norte de México con el sueño de lograr vivir en los Estados Unidos, meses que se convierten en minutos frente a un agente migratorio norteamericano que decidirá, si su historia de vida es tan trágica y cruel que merece el asilo político o humanitario de los Estados Unidos.

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POB/RPC