Desde la llegada del coronavirus a México y el inicio de la pandemia, han surgido mitos, información falsa y teorías en torno a esta enfermedad; incluyendo su origen, creación, síntomas, transmisión y, ahora, sobre las vacunas.

Esto, ha creado algo de incertidumbre en la población, haciendo que algunas personas se nieguen a vacunarse contra la COVID-19. Sin embargo, hasta septiembre de 2021, en México se han vacunado —por lo menos con una dosis— a más de 62 millones de personas (alrededor del 32% de la población).

Poblanerías se encargó de preguntar a los poblaneros y a investigar sobre mitos y realidades acerca de las vacunas contra COVID-19 y la vacunación. Esto, con el fin de desmentir creencias erróneas y concientizar a la población para que se vacunen, pues está comprobado que todas son seguras para su aplicación.

1. Tienen microchips o son receptoras del 5G: Falso

Los microchips nunca se han usado en las vacunas y no se encuentran en la vacuna contra la Covid-19, asegura la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Por lo que, tampoco es posible que estas sean receptoras de la señal 5G.

Las vacunas se crean para combatir enfermedades y actúan estimulando la producción de anticuerpos en el sistema inmunitario de las personas. La información sobre los ingredientes de estas, pueden consultarse en los portales de las farmacéuticas o en el portal del Gobierno de México.

2. Pueden magnetizar a las personas: Falso

La vacuna contra COVID-19 no magnetiza a las personas, ni si quiera la zona donde se vacunó, pues no contienen ingredientes de puedan producir un campo electromagnético; es decir, ninguna de las vacunas contiene metales.

A diferencia de lo que se cree por videos que han circulado en internet, Fabricio Ballarini, doctor en Ciencias Biológicas, explicó que algunos materiales se adhieren a la piel por el fenómeno conocido como "tensión superficial" y por la fricción entre el elemento y el brazo.

3. Modifican el ADN: Falso

No, porque estas vacunas ni si quiera interactúan de ningún modo, con el ADN de los usuarios.

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), los componentes de la vacuna le dan instrucciones a las células para que comiencen a generar anticuerpos. Sin embargo, estos elementos nunca ingresa al núcleo de la célula, donde se encuentra el ADN.

4. Afectan el ciclo menstrual: Verdadero

De acuerdo a ensayos clínicos realizados por la Dra. Victoria Male, especialista en Reproducción del Imperial College de Londres, asegura que, la alteración del ciclo menstrual podría ser un efecto secundario de la vacuna.

Es decir, es una posibilidad, sin embargo, como a cada persona le causa efectos secundarios diferentes, puede que no altere el ciclo de todas las mujeres. Además —si fuera el caso— estos cambios serían temporales.

Hay muchos factores que pueden afectar el ciclo menstrual, sin embargo, estar cerca de una persona que haya recibido la vacuna, NO es un elemento que pueda incidir.

5. Vacunarte provoca la enfermedad: Falso

La OPS asegura que vacunarte (con cualquiera de las marcas aprobadas) no hará que el usuario contraiga la enfermedad ni generará una prueba positiva (en caso de hacértela), pues no utilizan el virus vivo que causa la COVID-19.

La respuesta normal del sistema inmunitario de la vacuna, puede provocar algunos efectos secundarios leves, pero eso no significa que hayas contraído la enfermedad.

6. Contienen fetos humanos: Falso

A diferencia de lo que difundieron algunos grupos religiosos —"que para las vacunas utilizaron restos de fetos abortados y que existe un complot orquestado por grupos de poder para promover los abortos a favor de la industria farmacéutica"— las vacunas no contienen células de fetos humanos.

De acuerdo con VerificadoMx, este dato surgió debido a que, en algunas vacunas se utilizaron las llamadas "líneas celulares" que son cultivos de células desarrollados en laboratorios y su tarea se basa en replicarse, partiendo de un tejido original.

Estos cultivos fueron producto de dos fetos abortados en la década de los 70, de manera legal, espontánea y que no fueron provocados con fines científicos o experimentales.

Por lo que, en el caso de las vacunas, las líneas celulares sirven como huésped en el que un virus se reproduce para su análisis, modificación y para poder separarlo de las células y añadirlo a la vacuna, para que genere una respuesta inmune.

7. Causan infertilidad: Falso

Ensayos clínicos de las vacunas autorizadas contra la COVID-19, confirman que no causan infertilidad. La recomendación de vacunarse es para todas las personas de más de 18 años (aunque ya hay estudios que están buscando autorizarlas para menores de edad).

Actualmente no hay evidencia científica que demuestre que alguna vacuna (en general) cause problemas de fertilidad ni en hombres ni en mujeres.

8. Hacen que te crezcan los pechos: Falso

No hay evidencias que las vacunas contra la COVID-19 causen aumento del tamaño de los pechos; contrario a lo que se difundió en un video de Tiktok, donde una mujer asegura el crecimiento tras haber recibido la segunda dosis de Pfizer.

Dentro del prospecto de la vacuna de Pfizer, publicado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, el hinchazón o crecimiento de los pechos no está entre los efectos secundarios de esta vacuna. Ni para Moderna, AstraZeneca o Janssen.

Sonia Baulies y Antonio Tejerina, ginecólogos, aseguran que no existe ninguna evidencia que relacione el crecimiento de los pechos con la vacuna contra la COVID-19.

9. Detonan otras enfermedades crónicas: Falso

Ninguna de las vacunas contra la COVID-19 puede detonar o causar enfermedades como alzhéimer, autismo o diabetes, de acuerdo con la Secretaría de Salud de México.

Esta idea surgió de acuerdo a un artículo publicado en la revista The Lancet, quienes desmintieron la misma publicación y el auto fue sancionado, retirándole la licencia para ejercer medicina en la Gran Bretaña.

 

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POB/PCL