OPINIÓN: Arrancó batalla de “puños rosas” en el PAN

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En el panismo poblano inició la contienda para buscar la dirigencia estatal.

La carrera se inicia en un escenario de rupturas y elevada polarización que advierte una competencia entre los “puños rosas” de dos mujeres que, sin duda no sólo darán, sino se darán con todo para abrir la puerta a una nueva etapa o bien para la continuidad de quienes hoy detentan el poder en el blanquiazul.

Augusta Díaz de Rivera mejor conocida como “Tití” y su compañero de fórmula Marcos Castro decidieron desempolvar el bastión panista en Tehuacán e iniciar la campaña en ese municipio.

Cobijados por los liderazgos azules de esa región, los panistas hicieron un ejercicio de catarsis para reconocer que, en varios puntos del Estado, ganaron el poder, pero perdieron el partido.

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El llamado a la unidad y al rescate de un PAN de la militancia y no de cúpulas, fue el eje central en la propuesta de la dupla Díaz de Rivera-Castro quienes exhortaron a la militancia de su partido a participar para consolidar cambios y recuperar el rumbo.

Del otro lado, Genoveva Huerta hizo lo suyo con el bastión de los favorecidos con candidaturas, diputaciones y regidurías.

Su discurso apuntó hacia evitar que el PAN regrese a las manos de unas cuantas familias y se abra paso a los jóvenes.

Hoy más que nunca se aprecia el divisionismo de un PAN que debe enfrentar sus demonios azules para la re-construcción de sus propias bases y plataformas.

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Los discursos de Augusta y Genoveva contrastan y reflejan la lucha interna donde algunos se resisten a soltar lo que queda de un morenovallismo que acuñó el estilo de “todo para uno y nada para ustedes”.

Los padrinos de Genoveva le restan puntos, sobre todo a la hora de analizar los personajes que están detrás de su candidatura.

Huerta se ha empeñado en ignorar a los violentadores que hoy la arropan, como Inés Saturnino o Eduardo Alcántara.

Asimismo, en cuestiones de corrupción tendrá mucho que explicar a la hora de incluir la dote de Jorge Aguilar Chedraui, quien tiene mucho que contarnos y devolvernos cuando se habla de su paso por la Secretaría de Salud.

Para Augusta y Marcos el reto no es menor, sobre todo cuando saben que el panismo tradicional también debe superar su propio “síndrome de la ostra” y abrir mucho más, la pluralidad e inclusión en sus filas donde hace falta refrescar ideas.

El 2024 es la banderola con levantará la ganadora de esta contienda, donde se medirán las aguas de un panismo poblano disminuido como oposición y carente del respaldo de esas bases que quieren volver a creer.

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POB/RPC