OPINIÓN: La Puebla que merecemos

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Del Charly Hall a Casa Aguayo hay muchos obstáculos.

Piedras, basura, desperdicios, desorden.

Provocado por ambulantes, vendedores, proxenetas, padrotes, rateros, artículos robados, fayuca, imitaciones de marcas reconocidas en ropa, venta de artículos robados, comercio sexual, evasión de impuestos y bandas vividores, por mencionar algunas de sus lacras.

Recorrerlo en tres años es un reto para cualquiera que intente llegar en tres años. Es una parte importante del llamado Centro Histórico de Puebla.

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El mismo que hace 33 años años, 9 meses y 16 días fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El 8 de diciembre cumple los 34 años.

Las construcciones de cuatro siglos, del XVI al XIX, que se encuentran en 391 manzanas perfectamente trazadas y que albergan 2 mil 619 monumentos históricos, muestras de las batallas y expresiones de la riqueza cultural de Puebla están también salpicadas por la basura referida en el párrafo dos de este escrito.

Que mal pedo.

Y ahora resulta que para limpiar la podredumbre se tiene que negociar con la inmundicia.

Resulta claro que tampoco es el abuso de la fuerza por la obcecada obsesión de llegar a Casa Aguayo, lo que debe imperar.

Pero no es la negociación y menos la concesión.

Es la urgencia de un proyecto complejo de ordenamiento en el cual todos los grupos satisfagan intereses sin perjudicar a ningún grupo de poblanos y sin estar al margen de la ley y de las obligaciones que trae consigo.

¿Acaso es mucho pedir?

Es la Puebla que merecemos los poblanos.

Es cuánto.

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POB/RPC