PELÍCULA: El éxito de Francia en la industria del cine

Francia es la casa de diferentes eventos o sucesos importantes a nivel mundial, incluso, es la cuna del arte cinematográfico con los hermanos Lumière.

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Francia es el hogar de la Torre Eiffel, de la Mona Lisa, del Moulin Rouge, de las 24 Horas de Le Mans y del evento de ciclismo más importante del mundo, el Tour. También destaca por haber visto nacer a grandes diseñadores de moda como Coco Chanel, Louis Vuitton y Christian Dior. Ahora, es la casa de Lionel Messi, el futbolista sinónimo de leyenda viva.

El poderío simbólico y cultural francés rebasa cualquier cuantificación imaginable. Para los menesteres de esta columna, Francia dio a luz el arte cinematográfico cuando los hermanos Lumière filmaron a trabajadores saliendo de su fábrica familiar. Corría el año 1895.

Ya pasó completo el siglo XX y Francia es la envidia de todos los países en el tema de la producción audiovisual. Propongo un contraste con México: En el 2019, se estrenaron 391 producciones locales en el país galo (52% del total), mientras que en nuestras latitudes se estrenaron 101 películas (22% del total).

En cuanto a taquilla, las producciones francesas ganaron el 34.8% del dinero recaudado en su propio país. En México, la taquilla nacional solo acaparó el 9.2% del total. Ninguna de las películas mexicanas exhibidas ese año entró al top 10 de boletos vendidos.

¿Las claves del éxito francés?

Leyes que protegen a la industria local, cuotas de pantalla e impuestos de las televisoras y los servicios de streaming que terminan en fondos para la producción de cine.

Cine que se exporta a lo ancho del Atlántico y que, en México, encuentra tierra fértil gracias a la asociación virtuosa de la distribuidora Nueva Era Films con Cinépolis. Estas dos empresas organizan el Tour de Cine Francés desde 1997, seleccionando títulos de todos los géneros y de muy variados festivales.

Este año el Tour arrancó el pasado 14 de octubre, pero las funciones seguirán en Puebla hasta el 10 de noviembre en el Cinépolis de Angelópolis. La selección 2021 consiste de siete filmes: Caja negra, Delicioso, El hombre del sótano, Mandíbulas, Mientras esté vivo, Fantasías y Adiós, idiotas.

Unas breves notas sobre dos de las cintas

Caja negra tiene como protagonista a Mathieu (Pierre Niney), un investigador que debe averiguar las razones de un accidente aéreo. Si bien se trata de un thriller vertiginoso, la película del realizador Yann Gozlan, critica con inteligencia la corrupción política y empresarial que desenboca en tragedias.

Niney, en una actuación brillante y muy controlada, pasa buena parte de su tiempo escuchando la grabación de la caja negra del avión. El sonido es un elemento central en la historia, pero también lo es en un sentido extradiegético. El sonido crea suspenso y permite una identificación más cercana con el personaje principal.

Delicioso, del director Éric Besnard, es varias cosas a la vez. Una historia de amor por la comida que mezcla romance, comedia, sátira y un poco de suspenso. El relato se centra en Pierre (Grégory Gadebois), cocinero que en los años inmediatamente anteriores a la Revolución Francesa está acostumbrado a trabajar para los aristócratas más rancios. Él prepara grandes banquetes, pero siempre al gusto del duque o conde en turno. De espíritu rebelde, Pierre se ve a sí mismo como un artista de la cocina y quiere experimentar.

Desempleado por no seguir órdenes –o mejor dicho, por no seguir menús–, una mujer llega a su vida casi que por gracia divina. Louise (Isabelle Carré) lo motiva a empezar con un modesto restaurante en un momento histórico en el que la alta cocina estaba reservada para unos cuantos elegidos. Para el resto, un caldo y algo de pan, si es que alcanzaba.

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Hay una escena al inicio de Delicioso que me parece particularmente memorable. Cuando Pierre presenta sus creaciones ante un grupo de aristócratas, estos se ríen con sorna. La risa es tan desmedida que captura el hartazgo que llevó a la muerte de María Antonieta. El director filma a los ricos con planos holandeses –esto es, con la cámara inclinada– y las imágenes hablan de un mundo al revés, un mundo inestable en su punto de ebullición.

Pero lo maravilloso de Delicioso es que no pretende ser una épica histórica. Es un pequeño cuento de gente que se sienta a la mesa, de gente que se enamora en el campo y que piensa en un mejor futuro, todo entre aromas y sazones.

LA PALOMITA: Quedó inaugurado el Festival de Cine de Morelia. Las películas están en línea, con visionados limitados, a través de Cinépolis Klic. Explore, querido lector.

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“Irresponsibility is part of the pleasure of all art” P. Kael

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POB/JCSD