OPINIÓN: Eduardo Rivera Pérez, un paso más

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“Más vale paso que dure, y no trote que canse”: aplica en la trayectoria de Lalo Rivera. Este domingo ha recuperado el espacio que política e ideológicamente lo inició en su periplo y el cual lo había llevado ya a desempeñar actividades trascendentes.

Aún más. En política hay que aplastar por completo al enemigo. Al real y verdadero opositor. “Si se deja encendida una sola brasa, por muy débil que sea, siempre se corre el riesgo de que vuelva a desencadenarse un incendio”.

Lalo fue una de las brasas que dejó encendidas Rafael Moreno Valle. No le dio tiempo de “aplastarlo”. O no pudo. La número 15 de Las 48 Leyes del Poder.

Ahora, con el triunfo de Augusta Díaz de Rivera y Marcos Castro, Eduardo se fortalece, avanza hacia su siguiente objetivo. No son sus empleados, pero si parte importante de su equipo. El mismo equipo, la misma corriente, la misma ideología que había marginado Moreno Valle y que no le dio tiempo de “aplastarla”.

Sobrevivió.

Y ha vuelto por sus fueros.

Y todavía les faltan varios pasos, pero si los hacen durar, no tendrán necesidad de trotar y habrán de llegar a uno de los destinos, probablemente el más importante, en el 2024.

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PRI y PRD son los siguientes pasos y dadas las condiciones que en Puebla mantienen, es poco probable que los canse.

Dadas las condiciones de los morenos, es muy probable que otro paso sea Casa Aguayo, con todo y sus ocupantes actuales.

Ya desde el siglo III a.C., Kautilya, filósofo indio afirmó: “Nunca se debe ignorar a un enemigo creyéndolo débil. Puede tornarse peligroso en cualquier momento …”.

A esperar.

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POB/RPC