"Que tengas lindo día, nena" fue el último mensaje que Ingrid Aguirre, le envió y nunca llegó a su hija Ingrid Aremis, quien fue víctima de feminicidio el 12 de mayo de 2019.

Hace más de dos años, Ingrid Aremis, joven originaria de Xalapa y estudiante de Psicología en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) fue encontrada sin vida en su departamento por una amiga en San Andrés Cholula, Puebla.

La joven se encontraba recostada en un sillón con golpes visibles y el labio roto, comparte Ingrid Aguirre a Poblanerías.com. La mañana del 12 de mayo de 2019, madre e hija intercambiaron mensajes, pero el último que Ingrid Aguirre envió a las 11:00 de la mañana nunca llegó pues el celular de su hija ya estaba apagado, cuenta.

Elementos como grabaciones, lesiones físicas y antecedentes, evidenciaban que Iker N, su ex pareja, fue la última persona que estuvo con ella.

Alrededor de las 6:30 de la tarde del 12 de mayo, Ingrid Aguirre y familia regresaba a su hogar en Xalapa. Cuando su teléfono tuvo señal empezó a recibir notificaciones de llamadas perdidas y mensajes de una amiga de su hija.

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Los mensajes decían que se comunicara pues había pasado algo con Ingrid y tenía que viajar a Puebla de inmediato.

Durante el trayecto de Xalapa a Puebla, entre llamadas con las amigas de su hija y algunos familiares que viven en la ciudad, y la poca información que le estaban dando, presintió que las cosas no estaban bien. 

Cuando llegó a la casa, Ingrid supo que su hija había fallecido. Las amigas que en ese momento estaban acompañándola le dijeron que sospechaban de Iker, su ex pareja.

Ingrid Aremis tuvo una relación con Iker N. Sin embargo, en marzo de 2019 ella decidió terminar. Incluso, había presentado una denuncia por acoso, según relató su madre.

No era alguien de quien hablara, solo lo mencionó dos o tres ocasiones pero solo que estaba dentro del grupo (de amigos). Nunca hizo relación específica de él como alguien importante, como alguien que formara parte de su vida, pero me queda claro que sí lo era.”

No obstante, cuando vio la denuncia —que ahora está dentro de la carpeta de investigación— la madre confirmó que en realidad había sido por violencia física y psicológica. 

Por esta razón, se determinó que entre ellos no habría más contacto, por eso les resultó impactante saber que habían convivido el día previo a su asesinato.

A la espera del juicio

Una semana después del feminicidio de Ingrid, el 19 de mayo de 2019, un juez solicitó una orden de aprehensión en contra de Iker N. El hombre fue detenido en los primeros días de junio. En la primera audiencia del caso, se le dictó prisión preventiva y se le vinculó a proceso por feminicidio.

Posteriormente, se fijó el 11 de marzo de 2020 (diez meses después de la muerte de Ingrid) para que los representantes jurídicos del caso entregaran una acusación complementaria. Sin embargo, debido a la pandemia, el caso ha tenido retrasos por los largos tiempo de espera.

Por la inactividad presencial, se estableció una audiencia intermedia para octubre de 2020, pero al llegar la fecha fue suspendida y pospuesta para el 8 de abril de 2021, pues el imputado había nombrado un nuevo abogado defensor que no había tomado protesta.

En abril de 2021, ambas partes presentaron los medios de prueba y se dictó auto de apertura a juicio, pero la defensa presentó un recurso de incidencia porque "se estaban violando sus derechos".

El proceso también se ha extendido por los recursos de revocación y de amparo, que ya fueron denegados en septiembre de 2021, razones por la que se cancela lo establecido en el artículo 165 del Código Nacional de Procedimientos Penales, donde dice que la prisión preventiva no podrá exceder los dos años, a menos que, la prolongación se deba "al ejercicio del derecho del imputado".

Actualmente, la familia de Ingrid Aremis se encuentra a la espera de fecha del juicio, pues, por el momento está en proceso el último recurso que puede imponer la defensa, que es el de revisión.

Solo nos queda ser pacientes, pues no se pueden brincar esos recursos porque son derechos del imputado. No obstante, (...) cada respuesta [negativa] a sus recursos son un escalón más para llegar a la justicia. No tienen elementos para demostrar lo contrario (que Iker es culpable)”.

La cabeza fría para tomar decisiones

Ingrid Aguirre comenta que, desde el principio tuvo que separar las emociones del proceso, aunque resultaba complicado, pues necesitaba tener la cabeza fría, tener claridad para poder tomar decisiones y obtener justicia.

Fue hasta el día de la detención y vinculación a proceso de Iker N que tuvo interés por asistir a ayuda tanatológica para trabajar la rabia contenida que mantenía por lo sucedido “antes no, no quise, no pude, no me importaba”, cuenta.

Durante su proceso de aceptación dice haber tenido alteraciones físicas y psicológicas. Para la sanación suele escribir y llorar cuando tiene ganas. Comparte que, al principio, se contenía.

A pesar que le ha dolido tanto, no puede parar la vida y ha estado buscando la forma de ayudar a mujeres en la misma situación y otras acciones con el fin de honrar la memoria de su hija.

 

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POB/LFJ