Minerva Calderón Hernández fue asesinada en marzo de 2017 en Puebla. Fue atacada en su propia casa por un hombre con quien tenía una relación laboral. Tras cometer el crimen, el sujeto huyó portando en la mano el arma homicida. Su cara quedó grabada en las cámaras de seguridad y fue reconocido por vecinos.

Sin embargo, a cuatro años de la muerte de Minerva, el responsable, identificado como José Rodrigo Vázquez Barrientos, continúa prófugo y la investigación para dar con su paradero está estancada.

En entrevista con Poblanerías.com Marcos Calderón, papá de Minerva, contó el nulo avance que ha tenido el caso y la falta de interés por parte de las autoridades de Puebla para ubicar al responsable.

Agresor identificado

Minerva tenía 28 años cuando murió. Originaria de Durango, llegó a Puebla para estudiar la licenciatura en Derecho en la Universidad Iberoamericana y luego la maestría en la Escuela Libre de Derecho; estaba preparando su ingreso al doctorado y trabajaba la delegación estatal del INEGI.

Fue en la universidad donde conoció a José Rodrigo, que estudiaba la misma licenciatura.

Su padre cuenta que también colaboraba como consultora. Es aquí donde la relación con su feminicida comenzó a ser más frecuente, pues él acudía a ella para encargarle algunos proyectos relacionados con derecho laboral.

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Marcos Calderón señala que el agresor fue identificado por los vecinos cuando salió de la casa de Minerva, ubicada en San José Vista Hermosa, y las cámaras de seguridad captaron el momento en que corría portando el cuchillo con el que la apuñaló más de 70 veces.

Sin embargo, su padre aún no se explica aún, cuál fue el motivo que lo llevó a agredirla de esa forma. Reflexiona y piensa que se trata de una persona que tenía odio a las mujeres.

La forma en que mi hija presenta las heridas en su cuerpo y los golpes que le dio, era de una persona que tenía odio a la mujer, que le tenía odio a mi hija, que le tenía coraje”.

Complicidad que lleva a la impunidad

Para Marcos Calderón, la forma en que actuaron las autoridades en ese momento, lo deja decepcionado.

“Ya estaba plenamente identificado desde el día 21”, haciendo referencia a que solo horas después de la muerte de Minerva.

La Fiscalía General del Estado, en ese entonces bajo el mando de Victor Carrancá Bourget, tenía los videos de la cámara de seguridad que mostraba cómo José Rodrigo huyó de la casa con cuchillo en mano y su ropa con rastros de sangre. Pero nunca fue detenido ni llamado a comparecer.

La Fiscalía tenía todos los elementos para haber actuado. En las diligencias en la casa del asesino, localizó el auto y encontró el arma y ropa con sangre. Hay muchas evidencias de que él es el culpable, aunado a las cámaras y testigos que lo vieron”

La orden de aprehensión y el cateo a propiedades del feminicida, en Geo Villas Santa Clara y Estrellas del Sur, ocurrieron tres días después, pero el agresor ya había huido.

Además del lento actuar, hay otra línea que pudo haber facilitado la fuga del responsable: la ayuda de los padres.

El agresor es hijo de médicos pediatras, que para Marcos Calderón, son pieza clave para dar con su paradero, al considerar que ellos encubrieron el asesinato.

Cuenta que, de acuerdo con la carpeta de investigación, José Rodrigo presentaba heridas de arma blanca, se presume hechas durante el asesinato, y fue llevado por su padre para que fuera atendido en el Hospital Ángeles de Puebla.

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En dicho hospital, recibió atención médica y permaneció internado un día, del 21 al 22 de marzo. En ese periodo, ni el hospital, ni el médico tratante reportaron a las autoridades haber atendido a un lesionado por arma blanca, situación que dice el padre, debe hacerse.

La Fiscalía nunca se presentó al hospital. El médico que lo trató declaró a la Fiscalía que lo había curado pero que él no sabía que era una herida producida por un delito”, dijo.

Además de esto, para el padre de Minerva, el tráfico de influencias pudo haber sido otro factor para que evadiera la justicia al indicar que la madre es una pediatra que ha sido jefa de departamento en el Hospital para el Niño Poblano y miembro de la Sociedad Mexicana de Pediatría.

Él escapó, por negligencia, complicidad, soborno, o no sé. Lo más probable es que haya sido un soborno porque los padres tenían contacto en aquel entonces con los gobernadores Moreno Valle. Tenían contactos en las altas esferas de la política y se movieron y obstruyeron la justicia”, declaró.

En espera de justicia

El padre confirma que, por ahora no hay otra carpeta de investigación que involucre a los padres u otras personas por encubrimiento.

También se pueden fincar responsabilidades cuando una herida de bala o arma blanca y hay un delito qué perseguir, entonces cualquier hospital, clínica o sanatorio tiene que dar parte a la autoridad. Eso siempre ha sucedido, sin embargo, el médico no lo hizo. Entonces ahí hay otro delito, encubrimiento y complicidad”, asegura.

La última vez que Marcos Calderón supo de la investigación fue hace dos meses, cuando vino a Puebla para preguntar cómo iba el caso. En esa ocasión, como en todas las anteriores, le dijeron que no hay aún pista sobre el feminicida.

De acuerdo con el reporte 2020 de Impunidad en homicidio doloso y feminicidio, realizado por la organización Impunidad Cero, en México, más de la mitad de los feminicidios se quedan sin castigo.

El avance sería que lo atrapen porque ya saben quién es y nada más es cuestión que la Fiscalía ponga los elementos, que los ponga a trabajar y lo localice, por medio de los familiares que, si lo ayudaron en la fuga y lo curaron, lo más seguro es que lo sigan ayudando”, dijo.

 

 

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POB/LFJ