La Talavera poblana no se hace tanto como en años pasados, pues cada vez son menos las personas que emplean esta técnica, por ello se creará una escuela para capacitar a más poblanos en la fabricación.

De acuerdo a Germán Gutiérrez Herrera, representante de Casa Celia, en los últimos años se ha reducido el número de talleres dedicados a la Talavera en Puebla, pues de 60 ahora son solo 10 los que se dedican a esta técnica.

“La Talavera Poblana está por desaparecer”, expone, y asegura que una de las razones principales es porque la fórmula original para su elaboración se ha conservado en secreto, es decir, no se le ha compartido abiertamente a las personas.

Talavera
(Foto: Es Imagen)

En ese sentido, Germán Gutiérrez explica que, a quienes se dedican a la Talavera, se les enseñó bajó una receta familiar –sin poder compartirla con alguien más– por eso considera que la técnica se fue perdiendo.

Por tal motivo, en Casa Celia Talavera se creará al Escuela Técnica de Talavera, para que existan más productores y logre preservarse la técnica que tiene denominación de origen. Se otorgarán becas al 100 por ciento, debido a que no se busca lucrar con la enseñanza, la cual estará abierta para el público en general.

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La Talavera de Puebla tiene denominación de origen y es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, al considerar que se trata de conocimientos transmitidos de generación en generación, que han tenido constancia en una comunidad específica, que los identifica como parte de su patrimonio e identidad.

¿Qué es la talavera?

Según la Secretaría de Economía, es un tipo de cerámica que se crea a partir la mezcla de barros en greña y agua, se obtiene un material, que con el proceso de maduración, toma la característica de maleabilidad. Posteriormente, el material es horneado, hasta obtener el característico color rojo-naranja. En este paso, al producto se le denomina jahuete.

Después, se prepara el esmalte a partir de alarca, una amalgama de plomo y estaño que es molida junto con arenilla. Los objetos en cuestión son cubiertos por inmersión o escurrimiento, por el esmalte, limpiando las orillas de apoyo en la base, conocido como relez, dejando descubierto en ellas, el color del barro.

El decorado, en el cual los colores usados son de origen mineral y elaborados en el mismo taller, es: azul gordo, azul fino, verde, amarillo, naranja y negro. Estos tonos son aplicados sobre el esmalte seco, a mano mediante dos técnicas: plumeado y borroneado, utilizado para diseños únicos, y el  estarcido, que no limita la creatividad para replicar los diseños.

Catrina de talavera
(Foto: Es Imagen)

Una vez terminado el decorado, se somete la pieza a una segunda cocción, en un horno a muy alta temperatura, la cual le da el terminado vidriado y los colores finales, que no pueden verse durante el proceso anterior.

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POB/KPM