Linchamientos en Puebla: entre desinformación y sin protocolo preventivo

Edición de video: Juan Carlos Sánchez Díaz

“Son secuestradores” “se están robando a los niños”, fueron algunos de los señalamientos que terminaron con linchamientos de –al menos– ocho personas en los últimos siete años.

Insertada en un contexto de inseguridad y violencia generalizada, la desinformación, los rumores y las suposiciones, son como pólvora.

Sin embargo, esta falsa narrativa que anda de “boca en boca” sobre supuestos delincuentes no es nuevo. Precisamente, este el papel que juega la desinformación, explicó Tadeo Luna de la Mora, investigador de Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría (IDHIE) de la Ibero Puebla.

En entrevista con Poblanerías.com comentó que, los linchamientos se producen en un contexto de falta de confianza hacia las autoridades por su inacción ante los problemas que aquejan a la sociedad, además de los altos niveles de impunidad, dijo.

Las campañas de no hacer caso a la desinformación es una de las posibilidades para disminuir los linchamientos, pero no es lo único, porque estos mensajes están insertados en un contexto de violencia e inseguridad que no es gratuito”.

El IDHIE analizó el fenómeno de los linchamientos en Puebla entre los años 2015 y 2019. Encontró que, durante ese tiempo, los casos aumentaron hasta 460%, con el registro de 600 hechos en los que murieron 78 personas, aproximadamente.

En este estudio también se abordó la importancia que tienen las redes sociales y si estas potenciaban el fenómeno; sin embargo, encontraron que en la mayoría de los casos, los linchamientos eran convocados con el repique de campanas y por dichos que iban de boca en boca.

En ese momento, las redes sociales no era el principal medio para convocar al linchamiento. Quizá ahora, con la pandemia, que todos aprendimos a estar en redes sociales todo el tiempo, podría ser un factor”.

Para los investigadores, los linchamientos en Puebla tienen un claro mensaje a los delincuentes: “no vengan aquí”; y también un mensaje a las autoridades: “si ustedes no hacen nada, nosotros sí vamos a hacer”.

Si no desapareciera ninguna persona, y te dijeran que están desapareciendo niños, pues a lo mejor no le haces caso. Pero si sabes cómo está la realidad de la violencia, si sabes del alto número de personas desaparecidas pues es un terreno fértil para la proliferación de estas cadenas de desinformación”.
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Personas retienen a otra acusada de robo. (Foto: Es Imagen/Archivo)

Por un protocolo preventivo

En el estado de Puebla existe el Protocolo de Actuación para Casos de Intentos de Linchamientos, luego de la recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) por el caso Ajalpan.

Esto ocurrió en octubre de 2015, cuando una turba golpeó y prendió fuego a los hermanos Copado Molina tras confundirlos con secuestradores.

Tadeo Luna de la Mora consideró que, en un inicio, el protocolo contenía tantos errores que parecía solo un “requisito” que había solicitado la CNDH, así que tuvo que ser reformado. Pese a esto, en el documento aún no quedan claras las competencias de cada una de las autoridades.

Por eso, consideró que más que un protocolo reactivo, la apuesta debería ser por políticas de prevención en las que las autoridades puedan atender y desactivar posibles intentos de linchamiento.

Más que un protocolo reactivo, la apuesta debería ser por políticas de prevención. Es decir, cómo le hacemos para que la turba no llegue a enardecerse”. 

Justamente, una de las políticas de prevención que podrían implementarse en este protocolo y capacitar a los funcionarios públicos en su aplicación, es el recuperar la confianza en las instituciones públicas y garantizar que no exista impunidad.

Un protocolo donde haya una persona del gobierno del estado que sea la mediadora. Porque cuando está la turba enardecida, es imposible. Lo que hay que hacer es atender los factores que hacen que grupos de personas, que poblaciones enteras, que colonias decidan hacer justicia por su propia mano”.

Linchamientos se viven en la impunidad

El investigador de IDHIE consideró que los linchamientos en Puebla son como una cadena, porque se lincha por impunidad, pero los que linchan también quedan impunes.

Estas prácticas, comentó, pueden replicarse en otras comunidades o barrios, porque se entiende que, se puede hacer justicia por propia mano o que se puede escarmentar al delincuente sin que haya castigo por estos hechos.

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En fraccionamientos y colonias se han colocado advertencias de linchamientos. (Foto: Agencia La Resistencia)

No obstante, una de las preguntas frecuentes en el ámbito de la Sociología es ¿qué pasa en la comunidad después de un linchamiento? Para Tadeo Luna de la Mora es una pregunta aún sin respuesta.

No sabemos después qué pasa en las poblaciones donde se linchó. Si se coacciona más socialmente porque ahora hay una especie de complicidad o más bien se rompen relaciones porque en muchos de los casos se linchan personas que eran de la misma comunidad o comunidades vecinas”.

Otro punto de análisis, dijo, es cómo se restablecen tejidos y se recupera la confianza en las autoridades, luego que la comunidad hizo justicia por sí misma.

 

 


POB/LFJ