OPINIÓN: Entre destapes y aplausómetro

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El fin de semana el partido gobernante mostró músculo. Así lo quisieron, no fue fortuito y tampoco fue mera ocurrencia hacerlo en Toluca, capital de uno de los dos estados que aún gobierna el PRI, pero que casualmente es el que más votos aporta a las elecciones federales.

Hubo porras, acarreos, camisetas, gorras, matracas y toda la parafernalia tradicional del viejo PRI, incluyendo anuncios espectaculares, bardas y pedazos de cerros con leyendas de apoyo a las y los suspirantes a la gubernatura mexiquense y la presidencia de la República.

Fue interesante ver a la prensa y sus reacciones. La mexiquense tratando de minimizar la nota porque claro, el sumiso gobernador priísta debió haber invertido una buena suma por concepto de publicidad.

Por otro lado los más llamados medios nacionales haciendo la crónica, queriendo encontrar un misterioso aplausómetro para ver qué suspirante recibía más porras.

Al lunes siguiente las sesudas mesas de análisis, las entrevistas y hasta las reflexiones de si habían sido actos anticipados de campaña y si habían violentado la ley electoral.

Lo que vimos el fin de semana fue un evento de un partido que repitió las fórmulas del otro partido que se niega a morir.

Lo que vimos y seguimos viendo esta semana es una prensa que cubrió el evento partidista repitiendo las viejas fórmulas de la prensa que cubría esas magnas asambleas de ese viejo partido que sigue creyendo que puede revivir en el corto plazo.

Le pregunto a personas que no son periodistas sobre qué encontraron de interés en las crónicas y notas de la prensa, la radio, la TV y los medios digitales.

Algunas personas me dijeron que nada, que no encontraron nada que no supieran, que no hayan visto antes. Le pregunté a dos que tres jóvenes y me dijeron que ni siquiera sabían de ese evento en el centro de Toluca.

Claro que no fue un ejercicio científico ni metodológico, fueron simples preguntas de reportero, pero lo que alcanzó a interpretar es que estos eventos ya no atraen a las personas y que la prensa los atiende por costumbre y algo de morbo y no en el interés de explicarle a las audiencias la utilidad de actos masivos de partido en plazas públicas y fuera de cualquier calendario electoral.

Las personas adultas con quienes platiqué no cambiarán su perspectiva ni su ideología política-partidista, porque están a favor o en contra de una postura y de otra y consumen a aquella prensa que es afín a sus ideas; permanecen bajo los efectos de la posteridad.

La juventud en cambio, no se casa con ninguna postura política. Y no, no es porque ya tengan pleno convencimiento, sino porque no les interesa lo que hagan o dejen de hacer los partidos políticos.

Y peor aún, a esta juventud le valen tres pepinos lo que la prensa mexicana publique, porque a este sector de la sociedad tan influyente e importante, simplemente no les hablamos.

Si no los tenemos como audiencia ahora, menos los tendremos como audiencia cuando pasen a un siguiente nivel de su vida adulta y productiva.

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Andrés Solís A. es periodista, autor del “Manual de Autoprotección para Periodistas” y de la “Guía de Buenas Prácticas para la Cobertura Informativa sobre Violencia”.

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POB/LFJ