La Casa del Deán fue construida por Francisco Becerra en el siglo XVI para el Deán Don Tomás de la Plaza Goes, y decorada por artistas de origen prehispánico.

El término Deán es equivalente a ser decano y el título le corresponde a un cabildo catedralicio. Don Tomás era el decano de la Catedral en el año 1575.

La construcción se caracteriza por sus salones decorados con pinturas que muestran la relación entre la cultura europea y la indígena; además de su estilo arquitectónico renacentista.

Después de la muerte del Deán en 1589, la casa funcionó como un Palacio Episcopal –donde vivía el obispo de Puebla– hasta tener varias funciones que alteraron la arquitectura de la casa.

Fue hasta 1933, que la Casa del Deán le perteneció a los integrantes de la familia de Francisco Pérez de Salazar, quienes fueron los primeros en descubrir los murales plasmados en las paredes.

Casa del Deán
Mural (Foto: Alejandro Hernández)

Más tarde, en 1953, la propiedad fue vendida a la compañía de Cines Independientes, la cual modificó la construcción para construir las salas de cine.

Sin embargo, dos años después en 1955, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) logró conservar la fachada junto a los dos salones con sus murales.

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Asimismo en 1955, inició el proceso de restauración de la Casa del Deán, pues debido a la falta de mantenimiento del lugar, se perdió un total del 40 por ciento de las pinturas.

Tras la reconstrucción de las pinturas y la fachada de la casa, el INAH, se encargó de resguardar el inmueble en 1985.

A partir de esa fecha, la Casa del Deán ha sido un museo que resguarda las pinturas renacentistas que se encuentran en las dos salas de exposición.

Murales dentro de la Casa del Deán

En la planta alta de la Casa del Deán aún se encuentran los murales que datan de la época del Renacimiento, las cuales hacen referencia al tema de Las Sibilas y la recreación del poema de “Los Triunfos” del autor Francesco Petrarca.

La primera sala de la casa exhibe en los murales una cabalgata de mujeres que representa el Antiguo Testamento y las profecías de la Mitología Griega.

Casa del Deán
Primera sala (Foto: Alejandro Hernández)

Las pinturas reflejan paisajes y personajes característicos de la cultura europea, mientras que los dibujos de los animales pertenecen a códices indígenas.

En la segunda sala de la Casa del Deán, se encuentra la pintura llamada “Los Triunfos”, que se basa en un poema de Francesco Petrarca, cuyo tema central es el amor.

Casa del Deán
Segunda sala (Foto: Alejandro Hernández)

Las pinturas en los murales retratan los cinco principales temas del poema:

  • El Triunfo del Amor
  • El Triunfo de la castidad
  • El Triunfo del tiempo
  • El Triunfo de la muerte
  • El Triunfo de la fama

Según Elisa Vargas Lugo, historiadora de México, las pinturas de la Casa del Deán son las más representativas del muralismo renacentista en América, las cuales se han plasmado en un edificio civil y no en uno religioso como en la época de la Colonia.

 

 


POB/AHC