El abandono de los ancianos en hospitales o en sus hogares, ocurre de manera más frecuente en diciembre que en otra época del año, consideró José Sergio Juárez Rugerio, médico especialista en geriatría.

Comentó que las causas para el abandono se debe a la falta de valores en el seno de los hogares y de la mezquindad de algunos, quienes consideran a las personas de la tercera edad como “una carga”.

Al hablar este fenómeno social e irónicamente, cuando las fiestas de fin de año suelen ser el marco idóneo para fortalecer los lazos familiares, el especialista dijo que una de las razones más comunes es cuando los ancianos han cumplido con su vida laboral útil.

En entrevista con Poblanerías en línea, explicó que la persona que no es productiva, en términos económicos para un grupo familiar, se transforma en una “carga potencial” de gastos para la familia a la que pertenece. Dicha situación ocasiona un rompimiento de interacción humana, relaciones, comunicación y hasta de efectividad.

Foto: Agencia Enfoque

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Dijo que el llegar a la tercera edad, es el “coronamiento” de una existencia con un envejecimiento en las mejores condiciones físicas y mentales; sin embargo, para muchas familias, esto es convierte en “letra muerta” y aíslan de manera ordinaria a sus seres queridos en esta etapa de la vida.

Los ancianos requieren de una atención integral y especializada -añadió- dada la presencia común de enfermedades crónico-degenerativas, particularmente en pacientes diabéticos e hipertensos que han tenido problemas relacionados a enfermedades cardiovasculares.

Cascada de desastres

Para el especialista, las enfermedades cardiovasculares se deben tomar en cuenta pues existe un importante número de casos de casos de infartos, alteraciones relacionadas a la rigidez arterial, y con los infartos agudos al miocardio, patologías como insuficiencia cardiaca.

Además de que puede haber presencia de eventos vasculares cerebrales, síndromes demenciales, problemas osteo-articulares, fracturas de cadera, caídas y en general, toda una “cascada de desastres” que lamentablemente no quieren ver muchas de las personas que llegan a abandonar a sus “viejos”.

También, comentó que entre otros de los síntomas geriátricos, se cuenta la inmovilidad, formación de escaras, neumonías, deshidratación, incontinencias urinarias y fecales, así como los llamados “síndromes cerebrales”.

Sin embargo, toda esta “colección” de enfermedades en los ancianos no quedan ahí, y dijo que también están las de privación sensorial como la disminución de la capacidad auditiva y visual, y para los pacientes que son diabéticos, el problema vascular el cual ha ocasionado -en algunas ocasiones- amputaciones de miembros pélvicos.

Desde el punto de vista epidemiológico, son enfermedades que ocupan como primeras causas de muerte, todo lo que corresponde a males cardiovasculares, por época –invierno-, las enfermedades pulmonares y ni se diga los problemas relacionados a la diabetes, al síndrome metabólico, obesidad, hipertensión, entre otros”.

Pérdida de identidad en la familia

Foto: Agencia Enfoque

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Juárez Rugerio mencionó que el abandono que sufren las personas de este sector es una dinámica que se ha dado de manera frecuente y son innumerables las historias que existen sobre el abandono, desplazamiento o destierro en el núcleo familiar, historias que describen la realidad de miles de ancianos.

Existe una pérdida de identidad para la familia y la sociedad se extingue la historia que se transmite verbalmente y sabiduría que se adquiere a través de los años y el adulto mayor la posee”.

El médico geriatra dijo que estas personas son afectadas en un principio con un abandono social-familiar, es decir, se rompe la comunicación dentro del grupo familiar los sentimientos pasan al olvido en combinación con el aislamiento desplazado al sujeto en un margen de olvido es una persona y no un objeto que sirva para decorar el hogar.

En México, los ancianos conforman uno de los sectores de la población que corre con el mayor riesgo de sufrir consecuencias negativas debido a los perjuicios. Cifras oficiales indican que en el País cerca de 12 millones de personas superan los 65 años de edad; de ellos, la mitad está en situación de pobreza.

POB/LFJ