OPINIÓN: El disfraz de la censura

La censura bajo el disfraz de complots, nunca será el camino para que un gobierno y la ineptitud de sus voceros, intente frenar la crítica.

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La comunicación del gobernador Miguel Barbosa obliga a un análisis sobre los últimos acontecimientos donde hay señales latentes sobre una abierta confrontación con medios de comunicación y riesgos que podrían amenazar la libertad de información en Puebla.

La censura bajo el disfraz de complots, nunca será el camino para que un gobierno y la ineptitud de sus voceros, intente frenar la crítica y los cuestionamientos.

Digo lo anterior ante la alerta emitida por la organización Artículo 19 en la que documenta el hostigamiento que el portal informativo e-consulta, que dirige el periodista Rodolfo Ruíz, ha enfrentado en las últimas semanas como resultado de la publicación de información que ha incomodado al ejecutivo estatal.

A menos de un trimestre de estar en funciones, el gobernador ha evidenciado acciones erráticas como los contenidos de cartas aclaratorias y la presión que se ejerce a través de los convenios publicitarios para que otros medios se “alineen” descalificando la crítica y la publicación de información que consideran dolosa.

Más allá de tratarse de un complot como lo intentaron etiquetar desde la vocería del gobernador, la confrontación con un medio de comunicación exhibe que no hay un manejo con estrategia para posicionar la imagen de un gobierno que hasta ahora ha tenido varios desaciertos.

Mostrarse intolerante ante la crítica y carecer de una vocería que pueda hacer frente a los manejos de crisis, son circunstancias que están marcando el inicio de la era barbosista con fallas como:

Seguir sumando a más colaboradores foráneos, lo que contradice un discurso y promesa de campaña, cuando se había dicho que se gobernaría con poblanos.

El arribo de oportunistas del pasado que hoy están colocados en todos los niveles de gobierno, sin que importe su pasado priista, panista, perredista o de cualquier otro color, menos el de Morena, es uno de los fuertes cuestionamientos para el gobierno actual.

Manejar una comunicación con diques donde no hay una sensibilización de los temas que han ido explotando en las manos del mandatario, debido a que su cuarto de guerra parece funcionar como una vieja redacción donde se trabaja al estilo oficialista sin buscar permear lo que el gobernador tendría que estar comunicando.

Mal y de malas, es lo que refleja la imagen de un mandatario que pareciera ser “azuzado” por los malos consejeros que lo exhiben como un personaje que no suma, sino que confronta.

El mal manejo que en las últimas semanas se ha dado al tema del alza a la tarifa del transporte es otro indicador del desgaste temprano de un gobernador que maneja su comunicación a como la entiende o piensa que debe hacerlo, pues en lugar que le resuelvan los temas de alta prioridad para salvaguardar y garantizar acciones de apertura y tolerancia, tal parece que el propio Miguel Barbosa es quien le hace la talacha a su área de vocería para resolver las confrontaciones y chismes internos que derivan en verdaderos circos mediáticos donde se habla de complots y vendettas.

Además de todo lo anterior, llama la atención lo que en el caso de Puebla Comunicaciones se ventiló sobre el conspirador y su red de complicidades. Y es que salta la perspicacia.

¿Será que también el gobernador Barbosa ya sucumbió a la estrategia morenovalista y caerá en la riesgosa tentación del espionaje que padecimos en el sexenio anterior?

@rubysoriano
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POB/LFJ